�“Cuando un chico de corta edad se convierte en papá se produce un corte abrupto en el proceso evolutivo. En líneas generales, se trata de casos no deseados que despiertan distintas actitudes. 
Vemos muchos chicos que se convierten en papás y que no pueden asumir el nuevo rol y se alejan. Mientras que hay otros, a los que esta ruptura del proceso evolutivo les ayuda en algún modo. Terminan rápidamente la adolescencia y pueden posicionarse en el lugar de adultos con una nueva función, que es la de ser papá. En mi experiencia son menos los adolescentes que atraviesan esta situación y que pueden posicionarse en esta nueva función que van a tener en la vida. Sin embargo los que lo hacen, son muy buenos padres, son papás ocupados y cumplen una buena función. Qué actitud tome cada chico depende mucho del tipo de familia en el que creció y el papá que tuvieron. Si fue muy importante, hay más probabilidades de que ellos quieran asumir su paternidad”.