El viento golpeaba a los montañistas en todos los frentes, mientras ascendían una nube los atrapó y les impedía tener buena visibilidad del empinado y escabroso sendero hasta la cima. Pero todas estas inclemencias climáticas, que se pronosticaron, no golpearon en la fe y las ganas de que la gente quisiera hacerlo , y es por eso que este año se 8.500 personas decidieron ascender los 1.700 metros de altura que tienen las Sierras Azules. Esta cifra es un récord total en todas las ediciones en donde se oficia la misa de Pascua.

Una de las razones que esbozaba la gente, fue que tenía ganas de esforzarse para rezar por el nuevo Papa argentino, Francisco. Además muchos, principalmente los jóvenes, adoptaron esta celebración a 1.700 metros de altura como una actividad recreativa que año a año la utilizan para despegarse de sus padres y compartir todo un día con sus amigos. Todo esto ayudó a que este año se superara el último récord de asistencia, que fue en 2012, por 1.500 personas.

A pesar de todo estas dificultades, la noche a más 1.700 metros de altura se inundó de carpas, las hogueras y el humo de la jarilla que penetraba el olfato y que daba un espectáculo multisensorial para la gente que descansaba a las luz de la Luna. Era como una mini ciudad de casas de lona, con miles de jóvenes que reían, gritaban y hasta bailaban. Mientras, entre la negrura del bajo, cientos de pequeñas luces se movían en ascenso, ya que era incesante el tránsito de personas subiendo el cerro alumbrándose con linternas.

Este clima se cortó en seco, cuando desde los altoparlantes se anunció el comienzo de la misa que se adelantó, inició a las 6.30, por la llovizna incesante. Monseñor Delgado inició sorprendido por la precipitación y le dio una connotación positiva a la situación que se vivió, “es una bendición para un pueblo que necesita del agua para subsistir. ¿Será que Dios nos regaló esto en agradecimiento a la muestra de fe que hemos hecho hoy? Recemos por Dios, por la lluvia y por nuestro papa Francisco”, concluyó el máximo referente de la Iglesia Católica en San Juan, que desde hace 13 años oficia la misa en la cima de las Sierras Azules y lo hace luego de escalar los 4 kilómetros de huella que dirigen a cualquier personas hasta los alto de el monumento a la fe de los sanjuaninos.