Por Adriana Carrizo
 
Lic.en Psicopedagogía
 
Los padres son los primeros educadores de sus hijos, de ellos depende que sean bien o mal educados. Como no existe un manual para padres ese rol se va aprendiendo con la experiencia a fuerza de ensayo y error, con aciertos y desaciertos.
 
No es fácil la educación de los hijos, en los primeros meses de vida del niño el cuidado de la alimentación, la salud y el desarrollo físico ocupa el primer lugar en la preocupación de los padres. Luego la tarea se orienta a su crecimiento espiritual, social e intelectual, tomando mayor relevancia.
 
El ingreso a la escuela primaria genera distintos estados de ánimo tanto en los padres como en los niños. Unos están contentos y ansiosos por reiniciar las actividades escolares y otros no tanto.
 
Cuando comienza el ciclo lectivo es importante que los chicos mantengan una rutina y la sostengan a lo largo del año, ya que permite organizar el espacio y el tiempo para desarrollarlas distintas actividades tanto escolar como extraescolares.
 
La educación formal no solo depende de los educadores docentes sino también de los padres ya que estos últimos deben supervisar, ayudar y acompañar el proceso de aprendizaje. Es necesario dedicar un tiempo junto con su hijo para la tarea que debe realizar en casa, esto no implica que deba realizarla por su hijo, solo ayudar en caso de que no comprenda alguna actividad, marcar el error que el niño debe corregir.
 
Los chicos deben participar activamente en el arreglo de la mochila, buscar los elementos necesarios para llevar a la escuela que permitan realizar la tarea escolar.Esto permitirá desarrollar el sentido de pertenecía y cuidado de lo que llevan y la responsabilidad que deben ir asumiendo frente a la educación. Se debe comenzar desde nivel inicial.
 
Hay que estar atentos a las señales que nos dan los niños cuando aparece algún tipo de problemas en el aprendizaje, muchas veces los papás no las ven o no las quieren ver dejando esa tarea al docente.
 
Los docentes deben ser capaces de estudiar a sus alumnos y detectar a tiempo las dificultades, cuando estas dificultades no se pueden resolver en el aula o escapa a la capacidad del docente deben solicitar la intervención del profesional psicopedagogo especialista en el área. Entre las dificultades que se pueden detectar encontramos: no quieren ir al colegio, problemas de adaptación, disfunción básica para el aprendizaje, no realizan las tarea, dislexia, discalculia ,entre otros.
 
Los padres pueden ayudar a sus hijos a alcanzar la felicidad, sentir seguridad, desarrollar la autoestima, pero nunca se los podrán dar como un regalo listo para ser consumido. El niño tendrá que llegar a lograrlo por sí mismo y para ello necesita:
 
Amor: Un niño necesita sentirse querido a través de las palabras, actitudes y acciones de otros. Un interés genuino en el niño y sus actividades demuestra amor, la disposición de dedicarle tiempo y atención demuestra amor.
 
Sentirse aceptado: Un niño necesita sentirse que quienes lo rodean consideran que es bueno, a pesar de sus faltas y de sus imperfecciones. Necesita sentir que existen otros de que están contentos de que él exista.
 
Exito y elogio genuino: Para sentirse una persona positiva en la capacidad de hacer, el niño tiene que lograr éxito, al menos en alguna de las cosas que haga, y alegría al recibir un elogio al cabo de una tarea bien realizada.
 
Sentirse protegido: Procurar que el niño se sienta seguro. Debe confiar en que otros cuidarán de él cuando él no sea capaz de cuidarse a sí mismo. Hay que protegerlo de amenazas físicas, psíquicas o riesgo de vida, pero no hay que protegerlo de experiencias o situaciones que en algún momento deberá enfrentar solo.
 
Libertad: Los niños aprenden a través de las experiencias y los padres deberían alentar la curiosidad natural de sus hijos y su espíritu de investigación.
 
Opciones para desplegar su energía: Un niño necesita explorar y desarrollar intereses externos; necesita tiempo libre para divertirse y jugar con amigos, debe ser alentado a destinar tiempo para el deporte, música, arte, danza, coleccionar, criar mascotas, entre otros.
 
Limites: Un niño necesita vivir en un mundo donde sus acciones estén limitadas por un marco de referencia bien definido. Pareciera que una disciplina positiva hace que los niños se sientan más queridos y más seguros.
 
Responsabilidad: Un niño necesita que se le enseñe a asumir la responsabilidad por sus propias acciones, y que tiene que pensar antes de actuar. Cuando un niño tiene obligaciones que no exceden su propia capacidad, (sacar la basura, poner la mesa, tender su cama, hacer las compras), irá desarrollando su sentido de responsabilidad.
 
Al satisfacer estas necesidades, los padres proveen a sus hijos de los ingrediente que hacen posible que estos puedan generar su propia felicidad.’