El número de papas que fueron santificados a lo largo de la historia de la Iglesia Católica se eleva a 78, de los 264 papas elegidos legítimamente, y otros diez fueron beatificados.
San Pedro fue el primer obispo de Roma y el primero en subir a los altares, pero los 34 papas que le siguieron, hasta Julio I (pontificado 336-356), fueron también canonizados.
Prácticamente, todos los obispos de Roma subieron a los altares hasta el siglo VI. De los 64 sucesivos pontífices, 53 fueron canonizados y de estos, San Dámaso I (366-384) es el único santo padre de origen español.
Este primer gran periodo de papas santos finalizó con Gregorio I, ‘El Magno‘, cuyo pontificado se extendió entre el año 590 y el 604, y que es considerado uno de los doctores de la Iglesia.
Los vicarios de Cristo que subieron a los altares fueron menos en los siglos siguientes. De hecho, durante la Edad Media, sólo fueron santificados dos papas en el siglo XI (León IX y Gregorio VII) y uno en el siglo XIII (Celestino V). Pío V fue el único santificado del Renacimiento y en su papado (entre 1.566 y 1.572) tuvo lugar la victoria cristiana en la batalla de Lepanto y excomulgó a la reina Isabel I de Inglaterra.
Pío X (1902 y 1914), ya en el siglo XX, fue el último en subir a los altares, en una ceremonia de canonización que se celebró el 29 de mayo de 1954, y pasó a la historia como el ‘Papa Santo‘.