Por momentos, desde arriba de la Toyota lo que se veía parecía un sólo trazo celeste y blanco con vida propia, delante de miles de manitos abiertas al aire que sacudían paños y plásticos patrios para saludar las banderas que pasaban como reinas en camionetas por la Circunvalación. La gente vivió con euforia la caravana que de punta a punta del anillo, sirvió para descubrir miles de sanjuaninos y unirlos en un sólo grito para el "abrazo tricentenario".

La caravana que transitó la Circunvalación antes del Himno Nacional se formó raudamente con las banderas que estuvieron en la ceremonia central como protagonistas: la del Ministerio de Educación, la provincial, la del RIM 22, la de la columna Cabot del Ejército, la de la Armada Argentina, la de la Delegación San Juan de la Policía Federal, la de la Policía de San Juan y la de la Escuela de Cadetes de la Policía. Cada una fue arriba de una movilidad, que recorrió la avenida lentamente para que todos los asistentes al abrazo pudieran vitorearlas.

Fueron alrededor de 40 minutos lo que duró el paseo patrio, que permitió a los chicos de las escuelas levantar sus propias banderas y gritar para que las cámaras de televisión y fotográficas que iban en dos camionetas al frente, los registraran dando el presente a lo largo de casi 17 kilómetros de la avenida.

Así, raudamente pasaban como una película guardapolvos, uniformes de todos colores, gente con mate, niños en carritos, bandas varias, batucadas, caballos, gente con cascos, autos de colección formados en filita, y muchos, muchos, carteles.

José Luis Gioja hizo su propia caravana, adelante de todos y más rápidamente, en un auto en el que se montó junto a su esposa Rosita Palacio y al vicegobernador Rubén Uñac. Ella contó que el gobernador iba muy contento y emocionado en el recorrido, por la cantidad de gente que había respondido a la convocatoria.

No fue hasta que llegaron las banderas a sus puestos, en el escenario que el gobierno montó a la altura del hipermercado, que se inició el acto, con la preponderancia de esos paños blanquicelestes más que nunca y muchas lágrimas por tenerlos cerca.