A la hora de mencionar las pruebas contra cada imputado, el fiscal sostuvo que Hugo Bermúdez sería el autor material en base al testimonio de sus amantes, que lo definieron como “un psicópata sexual con preferencias a someter a sus juegos sexuales a menores de edad cautivándolos con provisión de ropas y drogas”. Para Tavolaro resultó “más que llamativo” la declaración de la madre de la anterior pareja de Bermúdez que “reconoció haber mantenido relaciones sexuales con el acusado siendo su juego sexual preferido el de someter a su pareja a la compresión de la nariz y la boca”, tal como mataron a Candela. Además, dijo que testigos lo vieron durante el tiempo de desaparición de la niña con su camioneta Peugeot Partner bordo en la calle Kiernan 992, donde se halló ADN de la nena en un bol. Agregó que entre los días 22 y 31 de agosto estuvo en la casa de su suegra, en Cellini 4085, donde se halló ropa quemada, y “residió allí con una habitualidad inusual para su modo de vida” y la noche anterior al hallazgo de la nena sacó bolsas negras.
