"Lastima corazón mi bandoneón"… La nostalgia del 2×4, sus cortes, sus quebradas…, rasguñaron en Martín Ferres la necesidad de sujetarse a las notas arrabaleras del bandoneón. Sus sonidos flotaran hoy en el aire del Estadio Cubierto Aldo Cantoni (ver aparte) acompañando los acordes eléctricos y pasionales de Bajofondo, en el marco de la gira con su disco Presente.

Después de 10 años de recorrer el mundo, "el" grupo liderado por Gustavo Santaolalla hace pie en la provincia para cumplir el sueño de su bandoneonista, con el reparto que también integran el productor y DJ Juan Campodónico, el violinista Javier Casalla, el contrabajista Gabriel Casacuberta, la VJ Verónica Loza, el DJ y tecladista Luciano Supervielle.

El año pasado, Santaolalla arribó dentro del Plan Nacional Igualdad Cultural impulsado por Cultura de la Nación para tocar con orquestas y coros infanto juveniles en el Auditorio J. Victoria. Por su parte, Ferres vino en tres ocasiones a su pueblo natal; fue con el colectivo de Supervielle, un desprendimiento de ese gran proyecto. Sin embargo, toda la banda junta; nunca. Hasta ahora.

Ansioso por la concreción de su anhelo, emocionado, con "el placer de tocar por primera vez con todo el equipo"; el músico dialogó con DIARIO DE CUYO, a cinco meses de la última entrevista en la que confesaba que a sus 36 años, su mayor deseo era tocar con Bajofondo en la tierra que nació y pago de tonadas, un género que dice que abordará algún día con "respeto y compromiso".

– ¿Podrás pasar tiempo con tu familia aquí?

– Estoy muy contento por volver. me encanta tener la posibilidad de mostrar a mi provincia lo que hacemos con Bajofondo. Es un placer. Pero nos vamos rápido para Mendoza. Allí tengo un día entero y estoy viendo si nos juntamos allá con mi familia.

– Tu trabajo con Bajofondo era lo que te faltaba mostrar, después de exhibir tu producción con Supervielle…

– Totalmente. Yo quería que la próxima vez en San Juan fuera con Bajofondo. Y pasó. Son cosas que están en el aire y van decantando, al final todo va por el camino que tiene que ir, hay que tener paciencia.

– ¿La ansiedad juega en contra?

– Las realidades a veces te superan, pero esto era algo lógico. Siempre flota en cada uno de nosotros el lugar del que somos, mientras más lejos estamos más nos aferramos a nuestros orígenes.

– Santaolalla dijo a DIARIO DE CUYO que por fin llegaba a los pagos de su hermano Ferres junto con él.

– Es que es así, somos todos hermanos, es mutuo el sentimiento. Somos los mismos desde hace 10 años. Con Gustavo tenemos una relación muy buena y enriquecedora, será que somos del mismo signo…

– ¿Es fácil encontrar personas así en un grupo?

– La característica es que es un grupo muy civilizado, formado por gente inteligente; entonces, se hace fácil lidiar con ellos. Compartimos más que con la familia y eso puede ser muy difícil, por eso se separan las bandas, la convivencia es muy difícil. Sin embargo, este no es el caso, crecimos y giramos por el mundo, juntos.

– ¿Algún ataque de egos puso en peligro la unión?

– No, porque ante todo somos músicos. Nos gusta la música y hacer música. Si es por un líder, tenemos el mejor. Además, Gustavo es muy abierto, si toma las riendas, lo hace por su capacidad, su talento y porque conoce el paño.

– Cuando Santaolalla dice que sos el único que puede acoplarse a los decibeles de la banda ¿Qué significa?

– (risas) Es que somos una banda de rock en su esencia, en su escena y en su manera de vivir… Pienso que se refiere a poder estar a la altura de los instrumentos eléctricos con el bandoneón. Uno no es imprescindible, pero creemos que no puede haber otro en el lugar que ocupa hoy en el grupo.

– ¿Por qué el bandoneón?

– En un principio, elegí la guitarra y tomé clases con el profesor Omar Buschiazzo que me enseñó muchísimo; después descubrí a Piazzolla y esa música me remitió al sonido del bandoneón. Me identificó mucho el sonido, en algún punto se acercaba más a lo que quería decir….

– ¿Qué expresás a través de sus notas?

– Utilizo el bandoneón en Bajofondo porque me permite ir de una nota muy suave a una muy fuerte, es como la voz humana y me complementa. Para otras cosas utilizo otros instrumentos. El arte es mi filosofía, elegí la música como lenguaje y toda las herramientas son válidas.

– ¿Cuántos bandoneones tenés en tu haber?

– Tengo dos y el primero todavía lo tengo, es de 1943 y el que utilizo para el 90% de los shows. Los dos los compré en San Juan.

– ¿Quiénes eran sus dueños?

– Son de los años 40, uno lo compré hace 20 años y el segundo hará 5 o 6 años; me acuerdo que uno lo adquirí a un cordobés que fue a la provincia. Ya no hay fábricas, creo que desde el "47 no se hacen más, salvo que sea a pedido. Por eso, mi idea es sacarlo de su contexto, para que no muera.