"Terminada la etapa de la autodenominada Revolución Argentina, el país había vuelto a una etapa democrática, sin censura. Compramos los derechos y comenzamos los preparativos, contando con un gran apoyo de Mario Soffici desde el INC y de Jorge Cepernic desde la gobernación de la provincia de Santa Cruz’, comentó Olivera, director y guionista, en referencia a la "primavera camporista’. La película se terminó en otro escenario político, en abril del "74; pero recién fue autorizada en junio por el mismo Perón, poco antes de morir (se dice que por presión de algunos sectores, demoraban su calificación, lo que impedía su proyección en una censura encubierta). El final original -en un prostíbulo, donde prostitutas rechazan a los militares- tuvo que ser cambiado y armaron otro: una fiesta de agradecimiento al teniente Zavala, cargada de ironía. En octubre, el gobierno de Isabel Perón censura la película. En enero de 1984 volvió a exhibirse.