Adolfo Ramón “Gogo” Ruíz tenía 51 años, una esposa, dos hijos, un trabajo en la Dirección de Arquitectura y un pasar sin sobresaltos, porque también tenía una pequeña flota de cuatro camiones que alquilaba al municipio de Caucete, donde vivía. Sin embargo, todo se complicó al extremo en la vida de este hombre, que salió alrededor de las 20.30 del 24 de septiembre del año pasado de un consultorio odontológico del centro caucetero, y desde entonces nada se sabe de su destino. Desde aquella vez no hay alguna pista clara para determinar si desapareció por sus propios medios o, como la mayoría supone, si fue víctima de una desaparición no voluntaria o un homicidio. La policía investigó en su vida privada para ver si tenía alguna amante, pero nada. También indagó en sus asuntos comerciales, pero todas sus cuentas están claras. Y realizó múltiples rastrillajes en los campos pero no hubo caso. Por eso, el Gobierno ofreció una recompensa de 100.000 pesos, pero ni ese estímulo destrabó el manto de misterio. El próximo mes se cumplirán dos años sin saber nada de Ruíz, un caso que parece imitar el camino del ingeniero Raúl Tellechea, desaparecido el 28 de septiembre de 2004 en Capital.
