San Juan, 8 de junio.- Poco antes de ingresar al séptimo mes de embarazo, Daiana Alejandra Gil sintió dolores muy fuertes en su estómago. Convencida de que se trataban de contracciones, de inmediato fue al Hospital Rawson. Luego de algunos estudios, el diagnóstico terminó siendo distinto al esperado: tenía cálculos renales, según relató su mamá Mirian Abrego, a DIARIO DE CUYO ONLINE.



En sólo diez días, lo que era alegría y esperanza por la llegada de un nuevo integrante a la familia y se transformó en dolor. “En principio nos dijeron que estaba entrando en trabajo de parto. La dejamos ahí y esperamos dos horas. Cuando salieron nos dijeron que la iban a internar y a ponerle un suero porque tenía cólicos. Estuvo sin comer cuatro días, sólo con suero. Cuando llamé a la doctora para que me diera explicaciones, me dijo que de mi hija tenían que encargarse el cirujano y el obstetra, porque no sabían si sacarle el niño u operarla de la vesícula”, sostuvo la mujer.

Días después y estando en su vivienda del Barrio Las Rosas, de Concepción, un policía golpeó su puerta y le dio la noticia: el bebé que Daiana esperaba había fallecido y tenían que someter a la chica a una cirugía de urgencia.

Miriam sospecha de que algo se está ocultando. “Se perdieron el registro de cuando entró al hospital, la historia clínica y el resto de los papeles”, denunció y agregó que la denuncia policial fue radicada en la Comisaría Primera. “Yo creo que mi hija murió junto con el bebé, pero no me lo dijeron, no sé porqué”, añadió.

Daiana tenía sólo 24 años de edad y, pese a ser madre soltera, esperaba con ansias su primer hijo, a quien ya le había elegido nombre: el pequeño iba a llamarse Lautaro Maximiliano Uriel. “Mi hija no tenía ninguna otra enfermedad, tenía todos los controles, estaba todo bien. Los estudios forenses van a demorar unos días. Quiero que alguien pague, que alguien se haga responsable de estas muertes”, concluyó Mirian cargada de impotencia y dolor.