Si a la noche le faltaba algo para que tenga un broche de oro, eso ocurrió cuando los locutores anunciaron que abrirían un vino Oporto de ¡100 años! Si leyó bien, 100 años.

Don Santiago Graffigna le dejo a su nieto Juan Graffigna Del Bono un legado: 28 botellas de un Oporto elaborado en 1910, justo cuando la Patria cumplía sus primeros 100 años. Claro que le había puesto una condición y esa era abrirlo en alguna ocasión especial. Para Juan, que a su edad todavía despunta el vicio de enólogo, no tuvo dudas en que esta edición de la Cata, que coincide con el Bicentenario, era “la ocasión” para hacerlo, y así fue. Casi que las palabras sobraron, cuando se destapó la primera botella.

El primero en probarlo fue el gobernador Gioja, que con un gesto de aceptación le dio el visto bueno al Oporto de Don Santiago. De ahí en más, las 28 botellas regaron las copas de los invitados a la gran cena de gala, que gustosos saborearon tan sólo un poco de la rica historia de la vitivinicultura sanjuanina.