Eduardo Grossi / Cámara de Comercio. ‘La lista de comercios del microcentro que siguen en manos de sus dueños originales y tienen más de 50 años no es muy extensa. Entre ellos se puede nombrar las tiendas The Sportman, Galver y Famularo; la zapatería Sáenz; y las joyerías Tic Tac, Cosci y la mía, Grossi, que nació en 1935. En Argentina no hay casas muy antiguas, es que el país es joven. Además, los negocios familiares tienden a desaparecer. Es que, los mismos dueños incentivan a sus hijos a estudiar. Ellos saben que si sus hijos siguen con el negocio van a poder vivir bien, pero difícilmente podrán crecer. Acá en San Juan, a eso se suma que el terremoto de 1944 destruyó la ciudad. Esa catástrofe tiró la mayoría de los edificios comerciales y, por miedo, muchos de sus dueños se fueron a emprender negocios en otros lugares. Además, en los últimos años, las grandes cadenas que llegaron a la provincia debilitaron la situación de las tiendas y comercios sanjuaninos. Eso porque, a las casas locales se les hace cada más difícil competir con los grandes comercios que tienen otras reglas de juego. De todas maneras, creo que las condiciones de San Juan están cambiando a favor de los comercios locales, sobre todo porque está creciendo mucho el turismo, lo que ayuda a los negocios tradicionales, porque el que viene busca lo de acá‘.
