José Ignacio Bergoglio, es el sobrino del papa Francisco. Coordina la asociación civil Haciendo Lío y el próximo sábado estará en San Juan para participar de un partido de fútbol solidario que organiza junto a la fundación San Plácido. En la previa de este evento (ver aparte), habló con DIARIO DE CUYO y contó cómo decidió abocarse al trabajo solidario y cómo influyó el nombramiento de su tío como la máxima autoridad de la Iglesia Católica. José Ignacio Bergoglio, admitió que se inspiró en Francisco y que al llevar su apellido se le hizo más sencillo poder ayudar.

– ¿Cuándo comenzaste con la ayuda solidaria?

– Fue después del nombramiento de Francisco, tras el encuentro con los jóvenes en Río de Janeiro. Si bien la vocación de ayudar siempre estuvo en mi familia, esto surgió por el nombramiento de Jorge Bergoglio como Papa.

-¿Te inspiraste en Francisco?

– Si, pero más que una inspiración fue un compromiso. Uno siempre tiene la posibilidad de ser solidario, pero hay veces que por la herencia y por el apellido es más fácil ayudar a la gente. Se es más escuchado, pero a la vez hay más responsabilidad.

– ¿Se te abrieron más puertas por el ser el sobrino del Papa?

– Al principio sí, pero ahora no tanto. Somos una asociación que trabaja mucho y somos reconocidos por eso. En cuanto a lo personal, llevamos una vida normal. Podemos caminar tranquilos por la calle, salimos a cenar y a hacer las compras al almacén del barrio, como cualquier otra persona. Al principio fue duro, pero gracias a Dios ese momento ya pasó y pudimos retomar una vida normal.

– ¿Tenés contacto con tu tío?

– Sí. Hablamos todos los fines de semana. Siempre charlamos de nuestras vidas, aunque los llamados no son muy extensos porque tienen una agenda muy cargada. Los domingos habla con mi mamá y con la familia. Él está al tanto de las actividades solidarias que hacemos y en las charlas hay veces que nos cargamos por el fútbol.

– ¿Cómo es ser el sobrino del Papa?

– Es un orgullo, por lo que es y lo que fue siempre. Pero a la vez es una gran responsabilidad. Se trata de saber que tenemos que tomar siempre el camino correcto y siempre tenemos que hacer un buen uso de lo que nos toca ser.

– ¿Viajaste alguna vez al Vaticano?

– No, es un viaje muy caro. Con lo que sale un viaje al Vaticano se puede ayudar a mucha gente y hay muchos que necesitan ayuda. Aunque no miento y me gustaría viajar, pero cómo todos, para conocer otro país. A Francisco no lo veo desde el viaje a Paraguay, hace más o menos un año.

-¿Qué es lo que recordás de la convivencia con tu tío?

-Recuerdo que cuando me dio la confirmación, junto a mis compañeros de la escuela, íbamos pasando y nos daba una palmada en el hombro. Cuando llegó mi turno esa palmada fue más fuerte de lo habitual. Él es cómo se muestra. Siempre cuento que tengo una gran admiración por él. Tiene una forma de dirigirse que llega a todos. Todos toman sus palabras. Él es una persona que puede hablar con un joven y con un adulto, de distintos estratos sociales, y todos van a entender el mismo mensaje. Siempre tuvo una picardía especial para el trato con los jóvenes.