Alberto López Pantano tiene 40 años y hoy empezará una etapa muy importante de su existencia. El ingeniero albardonero será uno de los 10 sacerdotes que Francisco ordenará en Roma, por primera vez desde que fue elegido Papa. La ceremonia se llevará a cabo las 4,30 (hora argentina) en la Basílica San Pedro y el sanjuanino estará acompañado por su familia, incluido su hermano sacerdote, y amigos. En una pausa, Alberto habló con DIARIO DE CUYO, contó sus sensaciones, opinó sobre el Papa y confesó cómo fue el proceso que le cambió la vida, luego de haberse ido a trabajar a Roma hace 10 años.
-¿Cómo vive estas horas previas a la ordenación?
-Las sensaciones son muchas, pero son las mismas que puede vivir cualquier persona ante un situación grande en su vida. En mi caso, creo que todas las sensaciones son secundarias comparadas con el camino de fe que inicio.
-¿Cómo toma el hecho de pertenecer a la primera camada de sacerdotes que ordenará el Papa y que de paso sea su compatriota?
-Cuando yo empecé este camino, jamás pensé en la posibilidad de un Papa argentino y menos que me ordenaría, pero los caminos los va a abriendo el Señor. Tengo una alegría serena por el hecho de ordenarme y esa alegría extra que ha significado que sea el papa Francisco quien encabece la ceremonia. Eso es un regalo más, inesperado desde cualquier punto de vista.
-¿Que la ceremonia sea en la Basílica San Pedro le genera otro tipo de reflexión?
-Acá la cosa más importante es que se recibe un don, que es mucho más grande de lo que podemos manejar, que ningún hombre puede ganar por méritos y que me genera una responsabilidad muy grande con Dios y con el prójimo. El resto es secundario, puede ser en la Basílica San Pedro o en una capillita de Albardón, con Francisco o con otro obispo. Creo que los protagonistas no somos ni yo, ni el Papa, sino el Espíritu Santo que decidió hacerse presente en nuestras vidas.
-Ya participó de la misa de San Juan de Letrán junto al Papa (el día que asumió como Obispo de Roma), ¿tiene contacto con él?
-No todavía, pero pienso que este domingo será una buena oportunidad para cruzar unas palabras. De todas formas, el seminario del que vengo es del Papa y cuando hay servicios litúrgicos estamos ahí para colaborar, siempre ha sido así. Además, el Papa va al Seminario cuando celebramos la fiesta de la patrona, por lo que seguramente habrá muchas nuevas oportunidades para hablar con él.
-¿Cómo fue el proceso en el que dejó su trabajo de ingeniero para convertirse en sacerdote?
-Yo soy de una vocación adulta. A diferencia de las vocaciones juveniles, las características de las vocaciones adultas es que son muy ponderadas, muy pensadas, muy maduras. Mi vocación no nació acá en Roma, es algo que siempre estuvo, que llevaba muy adentro. Pero llegó un momento, cuando tuve mayor serenidad, en que pensé: qué voy a ser en mi vida. En Roma estuve dos años consultando, pensando, analizando, hablando con sacerdotes. Es más, yo empecé el seminario y aún seguía trabajando de ingeniero, porque no quería dejar ninguna de las dos cosas. Yo pensaba que lo del seminario era algo que iba a terminar ahí.
Me decía: hago esto para convencerme de que no va resultar, pero al final salió todo lo contrario. En el proceso, además, hubo signos muy fuertes, al interior de uno, que me indicaron el camino a seguir.
-¿Cómo reaccionó la familia cuando le comunicó la decisión?
-Cuando entré al seminario hacía muchos años que ya había dejado mi casa y bueno, seguro que fue algo que los sorprendió.
-Su hermano menor, Sebastián, es sacerdote ¿siente que siguió sus pasos?
-No creo que sea así, porque fueron caminos distintos. Sebastián siempre quiso ser sacerdote, pero yo opté por otra vía. Al final nos hemos encontrado en ese camino y curiosamente el Arzobispado de San Juan lo mandó a estudiar justo a Roma, así que estamos cerca. Pero en realidad, todo esto no es algo que decidimos nosotros, es una respuesta que dimos.
-¿Dónde será destinado una vez que sea ordenado?
-Es algo que aún no lo sé. Ahora estoy en una iglesia llamada Sant’Emerenziana. Desde hace un año que soy diácono, pero desconozco si seguiré allí, todo dependerá de las necesidades de la diócesis.
-¿Pertenece a alguna orden?
-Yo soy diocesano, del sacerdote normal. Y si bien estudié en la Pontificia Universidad Lateralense y en la Universidad Pontificia Gregoriana, que una es del Papa y la otra de los jesuitas, lo concreto es que son universidades abiertas.
-¿Dónde estaba y cómo reaccionó cuando Bergoglio fue elegido Papa?
-Estaba trabajando en la parroquia y fui a la habitación de arriba a ver la tele, con mis compañeros sacerdotes. Y la verdad que cuando lo vi en el balcón, me sorprendió mucho, no lo podía creer. Además, cuando dijeron su nombre, mis compañeros no sabían de quién se trataba, así que les conté que era argentino.
-¿Qué piensa que le está dando a la Iglesia?
-Por lo que puedo ver, aires frescos, de autenticidad, de espontaneidad, de regreso a las fuentes.

