Hay una señal que ha empezado a preocupar al mundo vitivinícola de la región argentina: el ingreso cada vez más notorio de vino español en los niveles medios hacia la alta gama, en los segmentos de los $30 a los $500 la botella, precio de venta al público. Se trata de una gama muy amplia y de muy buena calidad, producto de una fuerte reconversión que le demandó años de estudios y análisis a los españoles. Ahora han salido a comerse al mercado, ya que históricamente los vinos españoles sólo tuvieron un ingreso muy fuerte en EEUU y Gran Bretaña. Esa política agresiva de conquistar mercados -altamente subsidiada por el Gobierno español-, la están trasladando hacia todos los países. Otros analistas no parecen muy preocupados: sostienen que la entrada de esos vinos es aún ínfima. Pero, el río empezó a sonar, advierten.