Buenos Aires, 13 de abril.- Germán “Tripa” Tripel, el ex integrante del desaparecido grupo "Mambrú", y su noviaFlorencia Otero, están viviendo una etapa especial en la pareja: sobreviven a juegos transexuales. Por estos días, en la intimidad de su departamento en Capital, los chicos no hacen más que intercambiarse la ropa y darse consejos para personificar mejor apersonas del sexo opuesto. “Los dos estamos muy concentrados en esta misión y Florencia incluso me ayudó a afeitarme los brazos, el pecho ylas axilas, es muy buena novia”, dijo "Tripa" desnudando el motivo de algo que podría sonar a morbo.
Tanto Tripa como Florencia cambiarán de sexo en la adaptación local de la película y obra newyorkina de culto, “Hedwig y la pulgada iracunda” que llegará al nuevo Roxy palermitano (Niceto Vega 5542) el 25 de abril próximo.“Yo voy a encarnar a un travesti cuya operación de sexo salió mal y vive traumado al respecto. Es un travesti alemán que intentó hacerse mujer para casarse con un militar y cruzar el muro de Berlín. Una vez que logra su objetivo, se convierte en compositor de canciones y en estrella de rock under”, explicó Germán antes de detallar el rol de su novia.
“Mi novia es mi amor durante la película y es, en teoría, un hombre aunque el guión exige que sea interpretado por una mujer, por lo que la estoy ayudando a que se comporte como un chico” dijo entre risas.Entre los primeros consejos que le dio a su novia fue “recordar siempre que los hombres tienen algo entre las piernas y eso los hace mantenerlas más separadas”, especificó.
“Me esmero tanto como ella conmigo cuando me ve caminar por casa con tacos. Es difícil pero ella me enseñó. Antes me costaba mucho ser suave pero ahora mi entrenador actoral, Mosquito Sancineto dice que estoy demasiado mujer y que tengo que ser más travestí”, aseguró.De todas formas, mover las caderas no fue lo más difícil para él: “lo más complicado fue dejar el chocolate y las hamburguesas para bajar los siete kilos que me exigía el papel. También tuve que dejar de hacer fierros y salir a carrera para tonificarme. Realmente fue duro pero yo estaba gordo no solo para el personaje, estaba gordo como ser humano”, dijo antes de explotar en carcajadas.
Más allá de los chistes, tanto Germán como Florencia están conscientes de la responsabilidad de llevar a escena un filme que muchos consideran “de culto”. “Esta obra se mete con temas como la guerra, el desamor, el abuso sexual y la insatisfacción. Atrás del maquillaje hay todo un mundo y eso es lo difícil de transmitir. Ojalá lo logremos”.
