Buenos Aires 19 de abril.- Amalia Granata (34) no es la misma. Se nota al verla: pelo corto, físico más robusto, marcado por la gimnasia. Se percibe al escucharla: calma y pausada, como tratando de elegir las palabras que va a decir. Su actitud también es diferente. En producciones anteriores la llegada de la madre de Uma (6) era un torbellino: varios llamados antes de llegar disculpándose por alguna tardanza, peinados y maquillaje de largos minutos. Hoy su llegada es así: “Hola, ¿cómo andan? Me cambio y en cinco minutos estoy para empezar la producción”, dice sin exagerar su actitud resolutiva y tranquila a la revista Semanario.
“Empecé en El Chimentero 3.0 (el programa conducido por el Teto Medina en Magazine) y la verdad es que no entiendo por qué nunca me habían llamado del cable. Se trabaja sin histeria, sin que te rompan el oído por la cucaracha cuando hay que cambiar de tema porque el rating baja. Está muy bien y, además, mis compañeros son buena gente“, empieza a contar Amalia, después de realizar la producción de fotos que hizo con su propia marca de ropa (Bis Vincit by Amelie).
Cuando llega el momento de hablar de su cambio de actitud, lo primero que dirá es que se liberó de gente tóxica e inmediatamente marcará el punto de quiebre. “Después del problema que tuve en América con Pamela (David) y ‘El Pelado’ (López), me di cuenta de que estaba haciendo cosas que no quería. Descubrí que en ese programa (Antes De Que Sea Tarde) estaba trabajando con personas que no quería y eso que por estar ahí le había dicho no al Bailando…”.
Después de aquel conflicto, en el que terminó disculpándose con Pamela en público, se tomó cinco meses y volvió al programa de Viviana Canosa. “¡Esa fue otra! Llegué y se armó un escándalo con el despido de varios compañeros y quedé afectada. La tele te hace sentir que si no estás en el quilombo no servís. Hay que poder salir de ese círculo“, reflexiona.
