Buenos Aires, 7 de mayo.- La actriz China Zorrilla manifestó su admiración por el “brillo intelectual y la proyección internacional” de la presidente Cristina Fernández, sobre quien consideró que “pueden pesar las criticas de una población machista”.
La actriz China Zorrilla manifestó su admiración por el “brillo intelectual y la proyección internacional” de la presidente Cristina Fernández, sobre quien consideró que “pueden pesar las criticas de una población machista”.
“A lo mejor, esa población no acepta que una señora este sentada en el sillón de Rivadavia y que demuestra ser una mujer muy sensata en un momento del mundo en el que es tan difícil gobernar”, subrayó en una entrevista radial.
Al ser consultada sobre la afirmación de la Presidenta de que “al 2001 no se llegó en un plato volador” y que "es preciso hablar de lo que cada uno hizo”, Zorrilla enfatizó: “Voy a hacer una declaración muy poco romántica y muy poco poética: yo soy hincha de la pinguina”.
El martes, Fernández de Kirchner había pedido en Tucumán debatir ideas y “no de mi pelo o de mi cartera porque, al 2001, no se llegó en un plato volador sino a través del respaldo de políticas del Consenso de Washington”.
En diálogo con Periodismo sin Vueltas de Radio América, la actriz uruguaya dijo que podía comprender a quienes “les resulta difícil aceptar que una señora mona, con el pelo largo” gobierne al país, porque algunos, “son como hinchas de fútbol y no pueden cambiar”.
En ese sentido, admitió que “le pido a Dios que la apoye porque creo que tiene buenas intenciones”.
China Zorrilla que lleva con orgullo sus 87 años, aseguró también que Cristina “algún día va a ser merecedora del reconocimiento de aquellos que la miran con una cara y una sonrisa un poco canchera”.
La actriz también se refirió a la inseguridad y coincidió con la jefa de Estado en la importancia de la pobreza en la génesis de este problema social.
“Yo nunca robé, pero nunca tuve un hijo con hambre porque si no tal vez lo hubiera hecho”.
La actriz reveló que visitaba con frecuencia las cárceles donde “al ver a toda esa gente encerrada pensaba en las circunstancias de la vida que habrían hecho a esos hombres, malos”.
