Buenos Aires, 19 de abril.- Catherine Zeta Jones es, sin lugar a dudas, una de las mujeres más hermosas de la farándula internacional. Sus exóticos rasgos la llevaron a posicionarse en el rol de “femme fatal” en más de una película y su voluptuosa silueta supo convertirse en su sello distintivo.
Sin embargo, la morocha se centró en el eje de la polémica luego de que unas imágenes suyas llegaran a la portada de la revista Allure. Provocadora y muy sensual, la mujer de Michael Douglas le aseguró a la publicación que se sintió cómoda con el desnudo gracias a su trayectoria profesional: “Ahora es cuando los días de baile y haber trabajado en teatro valen la pena. Cuando hacés un cambio rápido de vestuario, no te importa quién te está mirando”.
Pero la sorpresa que generó la impecable sesión de fotos no estuvo focalizada en el desnudo de la actriz sino en la impactante diferencia entre la cuidada silueta que lució en la producción de fotos y en la que le mostró a los introvertidos paparazzis durante una caminanta en la playa.
En tiempos en donde los desórdenes alimenticios se convirtieron en una de las principales enfermedades, resta preguntarse cuándo se terminará el abuso del retoque digital por parte de las famosas.
