La Corte Suprema rechazó el pedido de licencia de Ariel Lijo y condicionó su asunción en el tribunal a la renuncia a su juzgado federal, lo que desató un fuerte impacto en el Gobierno nacional. La votación interna sorprendió a la Casa Rosada, sobre todo por la postura de Manuel García Mansilla, el académico propuesto por Javier Milei, que se inclinó en contra del nombramiento en comisión impulsado por el Presidente.
El desconcierto fue tal que, en un primer momento, en Balcarce 50 hasta pusieron en duda que la votación hubiera ocurrido. Sin embargo, la resolución se publicó y confirmó el revés para Milei, quien había apostado por Lijo como una de sus cartas fuertes para la Corte.
Pese a la negativa del tribunal, en el oficialismo ratificaron que seguirán adelante con el pliego de Lijo en el Senado. Desde el entorno de Karina Milei intentaron minimizar el impacto del voto adverso de García Mansilla y lo interpretaron como una señal de independencia judicial.
El magistrado, por su parte, dejó en claro que no renunciará a su actual cargo sin la garantía de un lugar en la Corte, lo que obliga al Gobierno a redoblar sus esfuerzos para conseguir los votos necesarios en la Cámara alta. La aprobación no será sencilla en un contexto de elecciones legislativas y con un kirchnerismo que, hasta ahora, se muestra en contra.
Mientras tanto, en el oficialismo analizan posibles estrategias para sortear el obstáculo y confían en que con el tiempo lograrán destrabar la situación. Una de las alternativas en estudio es extender la validez del nombramiento en comisión de García Mansilla más allá de diciembre, cuando asuman nuevos senadores libertarios que podrían inclinar la balanza a su favor.

