En el sector vitivinícola la renovación de viñedos es una necesidad puesto que a partir de los 25 años la planta se considera vieja y en consecuencia disminuye la producción de uvas. Si bien en los últimos años la provincia de San Juan ha venido rejuveneciendo sus plantas, el ritmo con que lo ha venido haciendo la ha dejado rezagada respecto al promedio nacional, según reflejan las estadísticas oficiales del INV. En la década comprendida entre los años 2002 y 2012 el recambio de viñedos hizo bajar la antigüedad en San Juan 4,9 puntos porcentuales a frente a los 8,5 puntos que bajó en el país en igual lapso, y siempre en las plantas de más de 25 años.
Ese ritmo de recambio ha disminuido la población de viñas de esa franja a 16.235 hectáreas, pero teniendo en cuenta que en San Juan existe un total de 47.394 hectáreas de viñedos, hoy el 34,2 % de la superficie vitivinícola sanjuanina está envejecida, es decir, prácticamente un tercio del total. "Pasados los 20 a 25 años una planta ya no es comercial y los mercados internacionales requieren recambio. La producción va bajando por más que se brinden cuidados a la planta, la producción baja, el rendimiento ya no es el mismo", aseguró Hugo Carmona, ingeniero agrónomo y responsable de Viñedos en la delegación local del Instituto Nacional de Vitivinicultura."Están envejecidos y tienen poca rentabilidad. En forma general, si se consideran las variedades, la Moscatel de Alejandría es una de las viejas, también las criollas y cerezas y la variedad Superior que está por encima de los 20 años", agregó el referente del INV.
El mayor problema se da en las plantaciones de uvas para consumo en fresco, destinadas principalmente a la exportación, probablemente por la genética de estas plantas que es más débil que el resto de variedades, según dicen los técnicos.
"En uvas de mesa, el viñedo sanjuanino está viejo, hay plantas que tienen una antigüedad de 18 a 20 años, porque empezamos fuerte con las uvas superior en el año 1994 y es poco lo que se ha podido renovar", dijo José "Catuco" Molina, vicepresidente de Coviar y titular de la Cámara de Productores Vitícolas de San Juan. El productor agregó que las variedades para consumo en fresco corresponde renovarlas a partir de los 14 años y como dato de productividad agregó que en la campaña 2006-2007 se producían hasta 80 millones de kilos de uvas exportables "y ahora no llega a los 20 millones".
Los costos y el Gobierno
El incremento de costos para encarar la tarea, sumado a la caída de precios de la materia prima y la falta de competitividad del sector dificulta que se pueda encarar un programa de rejuvenecimiento de viñedos a corto plazo. Es que el recambio de viñedos no es barato: "Cuesta entre 40 y 50 mil pesos por hectárea la reposición de plantas", dijo el productor de uva de mesa de 9 de Julio, Guillermo del Carril, uno de los pocos que encaró hace pocos años una renovación de viñedos, que ahora frenó justamente por el encarecimiento de costos. Por ello es que productores, técnicos y dirigentes opinan que será imposible sin que medie la intervención del Gobierno. "Esto debe ser consensuado con el sector público, porque hay que hacer una fuerte inversión y para eso se precisa ayuda del Gobierno", opinó Molina.
"Como técnico recomiendo que el recambio vaya acompañado con una política pública y no sólo de ayuda financiera, sino también de política sanitaria", agregó Carmona, quien hizo hincapié en asesorar al productor para que el recambio tenga mayor información en el tipo y sanidad de plantas.

