La declaración de emergencia por la sequía en Valle Fértil entró en un compás de espera. Ante la falta de certezas respecto a la cantidad de afectados y los porcentajes, ayer los miembros de la a Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria adoptaron una medida salomónica: firmaron un acta recomendando al Ejecutivo la declaración de Emergencia, pero establecieron un plazo hasta el 28 de febrero para recibir las denuncias de los productores y una vez constatados los daños, se evaluará si se toma la medida, informó ayer el ministro de Producción, Marcelo Alós.

“Una vez que tengamos las denuncias de los ganaderos y productores que sufrieron pérdidas por la sequía, enviaremos a constatar los daños a los técnicos de la Secretaría de Agricultura de la provincia que trabajan en Valle Fértil. Y si corresponde aplicar la medida, se hará”, explicó el funcionario.

En la práctica eso significa que recién en marzo se sabrá si el departamento obtiene la norma que les permitirá beneficios impositivos a los productores y, fundamentalmente, recibir fondos nacionales para obras de perforaciones y represas para paliar la sequía, tal como viene pidiendo esa intendencia.

“Es que todos los productores dicen que han tenido pérdidas, pero debemos constatar en qué magnitud”, justificó Alós respecto a los plazos decididos.

El ministro viajó ayer al Valle junto al secretario de Agricultura, Andrés Díaz Cano, y se reunió con el intendente Francisco Elizondo, los concejales y unos 50 productores de la zona, en el edificio municipal. Al encuentro asistieron representantes de la Asociación de Productores Ganaderos de Valle Fértil, de la Asociación de Productores Independientes y de la Asociación de Olivicultores Familiares. “Estamos conformes porque ha habido buena predisposición para los ganaderos y productores de la zona, porque una cosa es lo que nosotros podemos contar y otra lo que revelarán las denuncias”, dijo el intendente Elizondo.

El jefe comunal viene reclamando medidas para paliar las constantes sequías que viene sufriendo la zona y que redujo sensiblemente las cabezas caprinas hace dos años. Sin embargo, este año aún no hay cifras que grafiquen la situación de crisis por la falta de agua en las vertientes de las zonas altas del departamento.