Casi que entró por casualidad y pidiendo permiso. De ser una vendedora de vinos pasó a involucrarse con una actividad que no conocía en absoluto como lo era la Lombricultura. Para Blanca Montenegro Trejo (59), la vida le cambió radicalmente en algo más de una década. Es que esta mujer sanjuanina, soltera y de padres chilenos, asumirá la semana que viene la presidencia de la delegación local de la Federación Agraria Argentina, convirtiéndose así en la segunda mujer que en 99 años ocupa un cargo de tal relevancia -la otra está en la provincia de Jujuy-, en una entidad tradicionalmente machista y en donde la labor de la mujer fue "ninguneada" por décadas, ocupándose sólo de "tareas educacionales".
Reemplazará a Jorge Suárez, que durante un quinquenio ocupó ese cargo y que estuvo en la picota en pleno conflicto con el campo en el 2008, debido a que simultáneamente estuvo en el gobierno -interventor del cementerio de la Capital-, mientras jugaba en la vereda de enfrente.
Verborrágica, expeditiva y frontal, tal vez podrían ser algunas de las cualidades que en el mano a mano afloran en esta mujer, que entrará en la historia de la centenaria entidad rural y que ya adelantó que quiere "hacer ruido" dentro de una institución que gran parte del agro sanjuanino tilda de "simple sello", por su escaso peso político en el ruedo de las decisiones que tienen que ver con el campo local.
"Soy alguien que no por ser mujer me van a mirar de reojo. Mire, por ejemplo yo no coincido en muchas de las cosas que hace y dice Eduardo Buzzi (presidente de la FAA) y cuando tuve la oportunidad de decírselo en la cara, se lo dije. Este es una entidad que a nivel nacional se olvida de que no todo es soja y trigo, acá no estamos dibujados y tenemos voz", dijo Blanca, que en el ambiente la conocen como "la dura". "En este país todo es gris, medio gris o grisecito. No señor, basta. Este país está como está por gente que es muy blanda y no toma las riendas en muchas cosas que hoy nos complican la vida, a los que hacemos bien las cosas", disparó con toda su artillería dialéctica.
Sin pelos en la lengua y con tono firme, se reconoce como una prominera y asegura que no la seduce el ingreso al ruedo político, aunque confesó que "uno o dos" partidos la tentaron para sumarse a sus filas y que dijo "no".
"Mire, una vez a uno de estos charlatanes que andan dando vuelta por ahí le dije: ¿Usted tiene piso? Bueno, ese piso se hizo porque un minero aportó la materia prima, ¿o qué se creía usted? No hay que renegar de lo que es parte de nuestra vida", contó.

