El Estadio Aldo Cantoni mostraba el colorido del pueblo boliviano desde muy temprano, con los colectivos que llegaban desde Mendoza y San Luis trayendo a los "paisanos". Eran las 11 de la mañana y ya se veían colgadas unas pocas banderas de Bolivia y las Wiphalas en los alambrados de la cancha.

Los primeros en llegar fueron los residentes bolivianos de Guaymallén y de Rodeo del Medio, Mendoza, con sus grupos de baile. El frío poco importaba para esos "paisanos", que poco a poco teñían de fiesta el estadio y empezaban a ocupar las sillas dentro de la cancha y las gradas. Una de ellas fue Argentina Delgadillo, que tuvo su revancha. Y es que el día anterior no había podido ver a Evo Morales Ayma en el auditorio, entonces ayer se vino temprano desde Rawson y estuvo en las primeras filas con sus nietas.

A las 15, las tribunas tenían los colores de las banderas del país vecino y de Argentina. Así, los residentes bolivianos, algunos muy pobres venidos desde el campo y otros comerciantes y profesionales, daban comienzo a lo que realmente era su fiesta. Hubo quienes se pusieron sus chulos (gorros), sus típicos aguayos (tejidos usados como mantas) y hasta unas mujeres se fueron vestidas como "Cholas" con sus polleras anchas y sombreros.

Un "paisano" hacía retumbar su bombo, a la par de las agrupaciones políticas que también querían decir presentes. No faltaron las agrupaciones kirchneristas que movilizaron a su gente de los barrios. También estaban algunos militantes políticos opositores, entre ellos los ambientalistas que extendieron sus "trapos" con consignas contra la minería contaminante. En un momento, un miembro de seguridad les arrebató una.

Todos igual cantaron y gritaron cuando entró el primer mandatario boliviano al escenario, teniendo como telón una canción de Huayno especialmente escrita para él. Los "paisanos" se pararon y levantaron sus banderas o mostraron sus carteles esperando tan solo una mirada de su presidente. El locutor oficial hasta saludo en lengua Quechua a sus compatriotas, a la vez que agitaba diciendo "¡A ver! ¡Dónde están los hermanos bolivianos de San Juan, Mendoza y San Luis!" y la gente se ponía de pie. Una mujer alzaba una hoja oficio con un mensaje escrito a mano: "Villa San José, Costa Canal. Presente". Fueron muchos también los que le acercaron regalos al presidente. Otros, entregaban sus cartas con saludos y pedidos de ayuda.

Las cámaras de fotos estaban por todos lados. Nadie se quería perder el espectáculo dentro y fuera de la cancha. Hasta Argentina Quiroga, miembro de una comunidad Huarpe, salió a bailar con un residente boliviano al costado del escenario. Los que estaban en la cancha permanecieron parados aplaudiendo, o movían los pies contagiados por la música boliviana y el cierre con Víctor Heredia. El discurso de Evo Morales Ayma también fue recibido con alegría. Aunque algunos comenzaron a marcharse viendo que todo acababa, los bolivianos se quedaron hasta el último para darle el adiós a su presidente con la canción "Quiero a mi patria Bolivia".