El pueblito caucetero de Las Chacras, que lo más cerca que tiene es la localidad de Marayes (queda a unos 35 kilómetros) y donde viven tan sólo 64 personas (17 familias), tendrá finalmente electricidad y será a través de un proyecto innovador financiado por el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación y aportes locales.
Estaría funcionando a fines del 2012. La inversión es de $242.000 ($169.400 nacionales y $72.600 municipales) y ayer llegó para entregar este y otros subsidios (ver aparte), el secretario General del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología, Hugo De Vido.
Por la distancia y lo inhóspito del lugar, el municipio debió diseñar un proyecto que permitiera generar electricidad en base a los recursos naturales. Lo más fácil era hacerlo por medio de la energía solar y colocar paneles, pero la ecuación resultaba demasiado cara.
Es por eso, que el diputado departamental Víctor Doña, que es experto en ingeniería Eléctrica, entendió que la forma de abaratar los costos se sustentaba en la utilización de un salto de agua que hay en el lugar y que a través de una microturbina hidráulica instalada de forma invertida, se podía generar electricidad.
‘’Este salto de agua se puede aprovechar con una microturbina y un generador, para disponer de lo que necesitamos, que son unos 11 kilovatios, que es lo que calculamos, estaríamos necesitando para cubrir los requerimientos de los habitantes del lugar’’, explicó el subdirector de Ciencia y Técnica de la provincia, Francisco Rossomando. El funcionario agregó que los fondos también servirán para realizar un pequeño tendido eléctrico para llegar a cada una de las viviendas que hay en el pueblo, que son 20 en total.
Para el puñado de habitantes de Las Chacras, que deben viajar casi 6 horas a caballo hasta Marayes y que hasta hace un par de años no tenían ni agua potable, actualmente mantienen contacto con la ciudad por medio de un equipo de comunicación que está instalado en la escuelita Rómulo Giuffra y que funciona gracias a biodigestores (un novedoso sistema que cuida el medioambiente y utiliza los residuos orgánicos) y paneles solares, lo que lo convierte en la única construcción del lugar con electricidad.
Estas condiciones extremas, casi de un pueblo de antaño, provocaron que en los últimos 5 años la población disminuyera de 90 a 64 personas. Los habitantes viven de la crianza y ventas de chivitos.

