El Gobierno designó como embajador en Rusia al director de Ceremonial de la Cancillería, Juan Carlos Kreckler, el ex representante diplomático en Austria que fue removido durante la gestión de Fernando De la Rúa por haber defendido al fallecido líder neonazi austríaco Jorg Haider.

Kreckler ocupará el cargo dejado vacante por el sanjuanino Leopoldo Alfredo Bravo, fallecido el 30 de octubre de 2010, un puesto por el cual pasaron 4 sanjuaninos desde 1947.

El nuevo representante argentino en Moscú, que también fue director de Ceremonial de la cartera de Relaciones Exteriores durante la gestión de Carlos Menem, fue confirmado ayer en el Boletín Oficial, según el decreto 495/2011 firmado por la presidenta Cristina Fernández y el canciller Héctor Timerman.

El nuevo embajador había quedado mal expuesto en febrero de 2000, cuando el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini ordenó a Kreckler, por entonces embajador en Austria, regresar a Buenos Aires tras haber asegurado, en un memorando reservado que publicó Página/12, que Haider (fallecido en 2008) no era "un político extremista ni neonazi" sino un "demócrata".

"La Cancillería ratifica que la posición del Gobierno argentino ante Austria es muy clara: el tema del respeto a los derechos humanos es universal y estamos en contra de toda defensa y aún de toda duda sobre el racismo, el nazismo o la xenofobia", sostuvo en aquel momento el ministerio.

Juan Carlos Kreckler también fue embajador en Dinamarca hasta que fue designado director de Ceremonial de la Cancillería, y es hermano de Luis María, subsecretario de Comercio Internacional, y de Guillermo, cónsul en Hamburgo.

La embajada argentina en Moscú tuvo durante más de 60 años un fuerte impacto político en San Juan ya que fue Federico Cantoni el hombre que eligió Juan Domingo Perón para "armar" esa sede diplomática en el apogeo del comunismo en la ex URSS.

Cantoni ocupó el cargo hasta su renuncia en 1953 y ahí entraría en escena la familia Bravo. Don Leopoldo tomó la posta hasta 1955, cargo que volvería a ocupar en 1973 hasta 1981. Con la legada a la Casa Rosada de Raúl Alfonsín (1983), le tocó el turno a Federico Bravo, hermano de Leopoldo, que se mantuvo al frente de la embajada hasta 1989. El protagonismo de la familia Bravo en Moscú volvió a reverdecer de la mano de Polo Bravo que, primero fue encargado de negocios en Rusia desde 2002 y pasó a ser embajador en 2006 cuando fue designado por el ex presidente, Néstor Kirchner.