Una mujer tenía a su cargo una chica de 15 años y en lugar de cuidarla, la obligó a prostituirse para ganarse unos pesos. La historia pudo haber sido peor y hasta terminar con la indefensa víctima en una red de trata de personas, si no hubiera sido por la intervención policial. El pavoroso caso fue elevado a juicio oral y público y es el primero que se hará por este tipo de delito en la historia de San Juan.
La acusada es Verónica Lorena Cisneros, apodada Celeste, quien se aprovechó de la chica y la forzó a mantener relaciones sexuales con desconocidos a cambio de dinero, en Mar del Plata. La mujer está imputada por el delito de prostitución de menores, que contempla duras penas. El Código Penal impone reclusión o prisión de 10 a 15 años a quien, mediante engaño, violencia o amenaza o algún otro tipo de intimidación obliga a un menor de edad a mantener relaciones sexuales.
Un agravante es que Cisneros la trasladó desde la ciudad de Mar del Plata a San Juan para obligarla a realizar esos actos. Y para peor, estaba a cargo del cuidado de la muchacha, cuyo nombre se mantiene en reserva por tratarse de una menor de edad.
Actualmente, la chica regresó a Mar del Plata, donde viven sus padres, luego de la intervención de la Dirección de Protección para Personas en Riesgo Social, que depende del Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia (ver aparte).
La trágica historia comenzó cuando Cisneros conoció a la joven en una plaza de la ciudad balnearia, y como ésta tenía algunos problemas familiares, se ofreció a cuidarla. La chica había dicho que sufría maltratos físicos por parte de sus padres y hermanos, y por eso empezó a pasar algunas noches en la casa de la acusada. Por aquel entonces, la víctima contó que Cisneros “me llevaba a las cuadrillas de correntinos que trabajaban en el campo, me quedaba con ella porque mi papá me pegaba mucho”.
En mayo del año pasado el calvario de la muchacha continuó porque Cisneros se trasladó desde Mar del Plata a San Juan, pero al poco tiempo denunció en la Comisaría Séptima de Pocito que la jovencita era muy rebelde y que no podía controlarla más. A partir de este hecho, a los policías les llamó la atención la situación y pidieron la intervención del organismo que interviene en los casos de trata y de explotación sexual.
Fue así que efectivos de la seccional concurrieron hasta un domicilio en Pocito, junto con representantes del equipo que lucha contra la violencia sexual, para constatar el estado de la menor. Allí la niña comenzó a llorar y comentó algunos detalles de su situación desesperante. Después, en la sede policial relató que Cisneros la obligaba a ejercer la prostitución.
La chica quedó entonces a resguardo de un hogar que depende de la dirección y la mujer quedó detenida.
Incluso la menor relató que ya en San Juan se trasladaron a dedo en distintos camiones hasta la localidad veinticinqueña de El Encón, donde se juntaron con dos hombres. Y hasta se sospecha que la iban a entregar a una red de trata que actúa en distintas provincias argentinas.
Luego de la evaluación de las pruebas, las declaraciones testimoniales e incluso de haber pasado por la Cámara Gesell, en la que la menor contó su escalofriante historia, Cisneros quedó imputada de haber captado a la menor para su explotación sexual.
“Cisneros se ocupaba de persuadir a la menor, de la cual conocía la edad, y generar un marco de confianza, sabiendo la situación de desamparo e indignidad a la que estaba expuesta”, figura en el expediente.
Mientras la menor está en un hogar bajo tratamiento, la acusada está con prisión domiciliaria porque fue mamá hace pocos meses. La causa fue elevada a juicio oral y público por el juez Rago Gallo el lunes 13 pasado y será el Tribunal Oral Federal el encargado de fijar la fecha para el inicio del debate.
