"Pasión". Esa era la palabra que más usaba el ex gobernador y líder de la Cruzada Renovadora, Alfredo Avelín, cuando describía su encanto por la política y definía cómo había que encarar la responsabilidad de estar en la función pública. Desde joven, en sus primeros años de militancia, vivió cada hecho con intensidad y vehemencia.
Fue un hombre de fuerte carácter; visceral y aguerrido como pocos en los debates, fiel al estilo que tenía como uno de los caudillos de la política sanjuanina. Siempre se mantuvo firme en la defensa de sus principios, se fue alzando sus ideales como estandarte y la principal bandera que enarboló fue la de defender a los humildes y a los trabajadores, haciendo gala de una larga trayectoria política basada en la honestidad. Encabezando la oferta electoral de la Alianza por San Juan, el cóctel le sirvió para derrotar en 1999 al justicialismo de Jorge Alberto Escobar y Carlos Menem y consagrarse por primera vez Gobernador.
"Don Alfredo", como le decían sus amigos y rivales circunstanciales, repartió toda su vida entre la política y la profesión de médico. Sus allegados más íntimos recuerdan cuando, siendo Gobernador, se daba tiempo para ir a atender a viejos pacientes que lo llamaban por alguna afección.
Llegar al sillón de Sarmiento fue su mayor logro político, aunque su mandato terminó raudamente (ver página 9). En la previa, actuó como factor aglutinante de la Alianza que lo llevó al triunfo en su octavo intento y en esa época expuso su lado más conciliador, sabiendo que las chances crecían si la oposición al PJ unía tropas. Pero la sociedad de bloquistas, cruzadistas y radicales se desgastó rápidamente y la implosión del Gabinete no tardó en llegar, con fricciones entre el entonces mandatario y varios de sus ministros. En medio de una dura y asfixiaste crisis política y económica en la provincia y el país, entre los encontronazos y desencuentros políticos que protagonizó con el Gobierno nacional, fue destituido en el año 2002.
El ex gobernador nació en la localidad de Carpintería, en el departamento Pocito, estudió en el Colegio Monseñor Pablo Cabrera y como estudiante universitario se recibió de médico cirujano.
Empezó a militar en la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), que tenía como referente a Américo García. Por las diferencias que aparecieron entre ambos, Avelín pegó el portazo a principios de la década del ’60 y se fue para fundar la Cruzada Renovadora, de orientación humanista y federal, el mismo partido que lideró hasta el último día de su existencia. Siempre fue el mandamás del espacio y nadie se animó a plantársele en una interna. Inclusive, los que discreparon con él se marcharon y hoy transitan otros caminos en el tablero político provincial.
Su primer cargo político fue el de intendente de la Capital, en 1958, desde donde creó el Banco de Sangre, el Servicio Fúnebre Municipal y la Farmacia Municipal. En 1989 se consagró diputado nacional y en 1992, la Legislatura provincial lo erigió como senador nacional en una caótica sesión que pasó a la historia como la recordada "Noche de los senadores" en la que también fue elegido el bloquista Leopoldo Bravo (ya fallecido) para el mismo cargo.
La primera vez que se midió en las urnas por el cargo de Gobernador fue en 1963, perdiendo a manos de Bravo. De ahí vinieron siete intentos más, incluyendo el de la recordada y colorida campaña electoral de 1991, donde recorrió la provincia en una combi que encabezaba la denominada "Caravana de la fe y la esperanza". Ese año, quien le ganó la pulseada fue Escobar.
Como senador fue distinguido entre los 10 legisladores de la Cámara Alta más trabajadores. Desde su banca, los temas de los hielos continentales patagónicos y de la integridad territorial lo tuvieron como uno de los más enfáticos defensores. Sobre ellos presentó más de 40 proyectos y escribió el libro "La Historia nos juzgará".
Su raza de político marcó a fuego a su familia. Dos de sus hijos se metieron de lleno en la actividad y en la vida partidaria de la Cruzada Renovadora. Alfredo Avelín Nolléns llegó a ser intendente de la Capital en 1999 y Nancy Avelín fue senadora nacional.
Junto a su esposa, Barbara Nolléns (fallecida en 2007), tuvo dos hijas más: Lucía y Rita, que no han tenido incursión activa en la actividad proselitista.
Cuando se fue de la Gobernación, se refugió en su familia y reactivó el consultorio médico en su casa. Aunque se convirtió en uno de los duros críticos a Gioja y de tanto en tanto participaba con el mismo fervor de siempre de los debates dialécticos con figuras de otras fuerzas políticas, su presencia y protagonismo en la arena política empezó a desvanecerse. En 2005 fue candidato a senador nacional sin éxito y en 2007 se postuló a un cargo electivo por última vez: entró en la contienda por ocupar un escaño en la Cámara de Diputados de la Nación, pero terminó muy rezagado.
Siempre le gustó escribir y en los últimos años se concentró más en dejar sus ideas plasmadas en papel. Antes de morir, estaba escribiendo un nuevo libro y ya había completado ocho capítulos.

