Dirigentes políticos, sociales y militantes peronistas despidieron ayer los restos del cinco veces gobernador santiagueño Carlos Arturo Juárez, quien falleció de un paro cardiorrespiratorio en una clínica privada de la capital provincial.

Durante el cortejo fúnebre, miles de santiagueños se volcaron a las calles para saludar y dar el último adiós a Juárez, cuyos restos fueron sepultados en el cementerio privado Parque de la Paz, en el sur de la capital santiagueña. Previo a su entierro, un centenar de dirigentes gremiales despidieron los restos del líder peronista de 93 años en el viejo edificio de la delegación local de la Confederación del Trabajo (CGT).

Juárez murió en las últimas horas del viernes, al complicarse una neumonía que lo mantenía internado desde el lunes. Cinco veces gobernador de la provincia -se impuso en todas las elecciones en las que se presentó-, Juárez había sido procesado tras dejar el poder por la desaparición de 14 personas durante la década del 70. La Justicia había ordenado su detención por esa causa, que luego pasó a cumplir en su domicilio debido a su avanzada edad. Tiempo después, lo declaró inimputable por senilidad.

Juárez construyó junto a su esposa -Nina Aragonés- una férrea dinastía que conservó el poder de la provincia durante más de cinco décadas. Señalado como clientelista, su caída llegó en 2004, tras el doble crimen de La Dársena. La tensión desatada en la provincia luego de los asesinatos de Leyla Bshier Nazar y Patricia Villalba llevó a la Nación a decretar la intervención de la provincia.

De todos modos, en su despedida de ayer, la mayoría de los dirigentes y militantes coincidieron en señalar que el caudillo peronista "deja un legado importante" a los justicialistas santiagueños.

Nacido en La Banda, Juárez obtuvo su primer triunfo electoral en 1948. El entonces presidente Juan Domingo Perón y su esposa, Eva Duarte, asistieron a su asunción. En 1973 volvió a imponerse y se fue al exilio en 1976, cuando se produjo el golpe militar. Regresó al país y en los comicios de 1983 volvió a ocupar, por tercera vez, el gobierno santiagueño hasta 1987.

En 1995 se presentó nuevamente a una elección provincial para imponerse con su movimiento Cruzada Santiagueña. Fue reelegido en 1999 y en 2002 renunció cuando se produjo la crisis política y económica que llevó a dimitir a Fernando De la Rúa. En esa oportunidad, se alejó del cargo porque sostenía que "se debían ir todos los políticos".

Pero llamó a elecciones e impuso a un delfín suyo, Carlos Díaz, secundado en la fórmula por su esposa, Nina Aragonés. El "doble crimen de La Dársena", precipitó una serie de acontecimientos que llevaron al Congreso a decidir la intervención federal de la Provincia en marzo de 2004.

Desde ese momento, Juárez entró en el ostracismo político y alguno de sus seguidores continuaron con su línea política, al punto que Francisco Cavallotti actualmente es diputado provincial por el justicialismo. También ocupó diversos cargos públicos, entre ellos el de senador y diputado nacional y provincial.

En los últimos años pasaba sus días recluido en su vivienda de la calle Alvarado, llamada "La Rosadita": ya no tenía apariciones públicas y su memoria comenzaba a declinar, según reconocían sus allegados. De su primer matrimonio con Luz Márquez tuvo dos hijas, una de las cuales falleció hace algún tiempo producto de un cáncer; con Nina no tuvo descendencia. Fue uno de los últimos representantes del caudillismo tradicional del interior, que junto con Vicente Leónidas Saadi, Carlos Menem y Felipe Sapag, marcaron una época y una forma de hacer política.