El exintendente de la Capital Daniel Coll, uno de los tantos cargos que le tocó desempeñar a lo largo de su dilatada carrera política, falleció ayer minutos antes de las 17 al sufrir un paro cardiorespiratorio en su domicilio cuando estaba recibiendo atención médica debido a la cruel enfermedad que padecía. El destacado dirigente justicialista, de 59 años, fue trasladado a una clínica privada, donde le realizaron los primeros auxilios, pero no pudieron impedir su deceso, que sorprendió a la esfera política local. Sus restos están siendo velados en las salas de la Cochería San José, de calle Salta 424 Sur, y serán sepultados hoy, a las 11, en el Cementerio parque El Mirador, en Rivadavia.

Dedicado desde el año pasado a su profesión de arquitecto y a la docencia en la UNSJ, en septiembre volvió a vivir la actividad política con toda la intensidad que él le ponía. Tras las primarias de agosto, José Luis Gioja lo convocó para ser uno de los coordinadores de la campaña electoral del justicialismo con miras a los comicios legislativos del mes de octubre. Estaba en su salsa, caminando junto a los candidatos y llevando la propuesta del partido de sus amores por toda la provincia.

Pero al poco tiempo, incluso antes de la contienda en las urnas, se topó con una noticia que lo obligó a concentrarse en lo que sería su pelea final. Fue al médico por un fuerte dolor en la espalda y tras hacerse algunos estudios, los especialistas le diagnosticaron un tumor maligno en unos de sus riñones. Él y su familia no perdieron tiempo y el 17 de octubre se sometió a una operación en una clínica privada de la provincia, donde se lo extirparon.

En diciembre, Coll viajó a Capital Federal para una nueva intervención quirúrgica en el Hospital Italiano, donde en esa época estaba internado Gioja. Y un mes después, regresó a la provincia para comenzar con los trabajos de rehabilitación. Una de las últimas veces que se lo vio públicamente fue en un café céntrico, junto a su esposa, Adriana Collado, donde fue saludado afectuosamente por los amigos que lo vieron aparecer.

Ayer, en horas de la tarde, se conoció la peor noticia. "Sabíamos de la gravedad de su enfermedad, pero estaba bien, nos tomó por sorpresa", le contó a este diario muy acongojado Julio Coll, uno de sus hermanos, con quien compartía la pasión por la actividad política.

Daniel tuvo una larga trayectoria en el justicialismo y llegó a ocupar cargos de peso en la vida institucional de la provincia. El más importante fue el de intendente de la Capital, para el que resultó electo en el año 1995. Antes había sido secretario de Gobierno de la comuna durante la gestión de Guillermo Barrena Guzmán. Y la última vez que estuvo en la función pública fue durante el segundo mandato giojista, cuando se desempeñó al frente de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Producción.

Coll fue un dirigente político fogueado en la administración pública porque además de cargos ejecutivos, ocupó puestos importantes tanto a nivel provincial como nacional. En San Juan fue secretario de Obras Públicas y secretario General de la Gobernación bajo el ala de Jorge Escobar. Y en el orden nacional fue coordinador ejecutivo del Fondo Fiduciario de Infraestructura Regional, un organismo encargado de financiar obras en las provincias argentinas. A ese lugar había llegado con el aval de 18 gobernadores provinciales.

Ya con Gioja en el Ejecutivo sanjuanino, integró su equipo de asesores durante el primer mandato y en marzo del 2008 saltó a la Dirección de Ciencia y Tecnología. A medida que desempeñó las tareas institucionales que le encomendaron, se dio tiempo para no descuidar la tarea partidaria. En las elecciones legislativas de 2007 fue uno de los jefes de la campaña en la que el Frente para la Victoria logró ubicar a sus 3 candidatos en el Congreso Nacional. Y siempre se mantuvo en la arena política, ya sea desde un cargo o militando junto a sus "compañeros" justicialistas.

Con la vos entrecortada por el dolor de la pérdida, su hermano Julio lo definió como "un militante de la política de toda la vida y un ser humano extraordinario, tanto en la relación con la gente como con su familia".