“Lo estamos estudiando” fue la respuesta coincidente que dieron los 15 de los 19 intendentes que pudieron ser consultados por este diario sobre el incremento salarial que le concederán a los trabajadores. Los municipios recibirán una ayuda de algo más de 40 millones de pesos para cumplir el objetivo, pero hasta ayer ninguno había definido la magnitud de la mejora y el cálculo es que lo harán la semana que viene. En Santa Lucía, Capital, Caucete, Rivadavia y 25 de Mayo advirtieron que será complicado imitar a la provincia, que el mes pasado les dio a sus empleados un 25 por ciento.

Los trabajadores municipales son el último eslabón de la cadena de incrementos salariales. Como viene pasando desde que la inflación hace mella y el poder adquisitivo está en caída, este año el primero en cerrar un aumento para sus empleados fue el Ejecutivo, después lo hicieron los otros dos Poderes del Estado y ahora es el turno de las administraciones departamentales.

Los intendentes cuentan con ayuda adicional. Frente a la imposibilidad de generar recursos extra, el gobernador José Luis Gioja anunció la semana pasada que les enviarán un subsidio de 40,7 millones de pesos. No dijo que era para sueldos, pero está implícito. El reparto se hizo, fundamentalmente, en función de la cantidad de empleados que tiene cada comuna.

Con la calculadora en mano, los jefes comunales dijeron ayer que aún no están en condiciones de decir de cuánto será la recomposición. Los 16 aseguraron que están analizando para cuánto les alcanza la ayuda giojista y si el aumento alcanzará a todos los trabajadores, incluyendo contratados y pasantes.

Con distintos matices, los intendente Walberto Allende (9 de Julio), Marcelo Lima (Capital), Daniel Albarracín (Ullum), Juan Carlos Gioja (Rawson), Marcelo Orrego (Santa Lucía), Mario Tello (Chimbas), Juan Carlos Abarca (Albardón), Fabio Aballay (Pocito), Pablo Santibañez (San Martín), Juan Elizondo (Caucete), Robert Garcés (Calingasta), Ana María López (Rivadavia), Mauro Marinero (Iglesia), Rolando Quiroga (25 de Mayo) y Jorge Barifusa (Jáchal) aseguraron que no tienen decidido el porcentaje de incremento.

Mientras que al sarmientino Alberto Hensel, el vallisto Francisco Elizondo, el angaquero José Castro y el zondino César Monla fue imposible ubicarlos.

La costumbre de años anteriores ha sido que los municipios sigan el mismo camino que el Ejecutivo provincial. Pero en esta oportunidad, algunos intendentes no lo ven tan fácil. “Va a ser muy difícil llegar al 25 por ciento, no sé si nos alcance para todos”, aseguró Elizondo, al tiempo que Lima explicó que “no podemos aplicar el 25 por ciento, porque se dejaría de lado a las otras categorías, no podemos excluir a pasantes y contratados”. La misma observación hicieron López y Quiroga Moyano. Mientras que el santaluceño Orrego fue un poco más allá, y contó que “si damos un 25 por ciento a todos, vamos a tener un déficit que será muy difícil de recuperar”.

Según Abarca, el impacto del 25 por ciento al básico es mayor en los municipios. Esto, explicó, porque los municipales de las categorías inferiores ganan más que los empleados de la provincia.

Los trabajadores municipales, nucleados en los gremios UPCN y SUOEM, reclaman el 30 por ciento de incremento. A tono con los que planteaban los sindicatos con representación provincial, que finalmente consiguieron un 5 por ciento menos en la negociación con el Gobierno.