A las imputaciones contra los magistrados Otilio Romano y Luis Miret, por no haber investigado casos de desapariciones tras detenciones y secuestros durante el proceso militar, tras la separación del juez Walter Bento por la recusación que le formuló precisamente Romano, se sumó ahora una dura respuesta del propio juez federal Romano.
Fue por las críticas recibidas del ministro mendocino Mario Adaro, el juez recusado -Walter Bento- y el fiscal Omar Palermo.
En una carta dirigida al diario Los Andes, Romano calificó como "un absurdo pensar que durante la dictadura militar más cruenta, que ideó un plan clandestino y poderoso de exterminio, pudiese un grupo de funcionarios judiciales de Mendoza evitar aquel accionar criminal". Y señaló que "los jueces no contábamos con fuerzas a nuestro cargo, pues ellas estaban bajo mando militar y no respondían a órdenes contrarias al sistema instaurado".
Tras la carta de Romano, el abogado de varias ONG defensoras de los derechos humanos, Pablo Salinas, reclamó formalmente que Romano se presente para ser indagado.
En San Juan, la jueza de Ejecución de Sentencias, Margarita Camus, habló de la "connivencia de los jueces mendocinos con los represores".
