La carrera electoral para el 2015 y las ganas de algunos dirigentes de posicionarse para la próxima contienda han agudizado en los últimos tiempos un problema que suele presentarse periódicamente en los departamentos. Se trata de intendentes que, por distintas razones, en la mayoría de los casos intereses políticos, terminan distanciados de sus diputados. Y la que termina perdiendo es la gente. En la actualidad, son 7 los jefes comunales con roces con sus legisladores, en las comunas de Ullum, Rivadavia, Zonda, San Martín, Chimbas, Iglesia y Valle Fértil.
Por el sistema vigente, que es unicameral en el caso de San Juan, hay 19 legisladores que los electores votan directamente en los departamentos, que son distintos a los que llegan a la Cámara de Diputados por el sistema proporcional. Con este esquema, los representantes departamentales van en cada comicio en la misma boleta que el intendente, salvo que ganen representantes de distintos partidos, pero, por esa cosas del destino, los derroteros políticos los suelen separar y cada uno sigue por su lado, sin esa vinculación directa.
El caso más típico en la última etapa es Ullum, donde el intendente Daniel Albarracín, ahora enrolado en el oficialismo, está fuertemente enfrentado con el diputado Leopoldo Soler (ver aparte). Pero no es el único caso. En Rivadavia, Ana María López, que tiene su propio partido, el Popular Participativo, fue en la boleta del Frente para la Victoria, junto a José Soria, que también tiene su fuerza, Unidad y Progreso. No obstante, al poco andar, empezaron las diferencias al punto que Soria se queja incluso de que ni siquiera le dejaron tener una oficina en el municipio para atender a la gente. Para el año que viene, la interna en el oficialismo los podría encontrar a ambos en la pelea para la jefatura comunal.
En Zonda, sucede un caso similar. Si bien el intendente César Monla y el diputado Miguel Atámpiz llegaron con la boleta basualdista, los destinos políticos los separaron. El jefe comunal se arrimó al FPV y el legislador volvió a sus orígenes, el bloquismo. Se trata de un camino que ninguno de los dos está dispuesto a desandar, más cuando Monla lidera la intención de voto.
Por el lado de San Martín, el intendente Pablo Santibáñez, que llegó a la comuna de la mano del partido Crecer, liderado por Cristian Andino, nunca se llevó bien con el diputado justicialista Rolando Cámpora. Ambos están en el FPV, pero la relación no es un idilio, según protagonistas de la vida departamental. Ahora ambos están anotados en la pelea electoral para el año que viene, uno por la reelección y el otro por el puesto de jefe comunal, aunque el mejor posicionado según los sondeos es Santibáñez.
El caso de Chimbas tampoco escapa a este panorama. Mario Tello, que no puede repetir su mandato, tiene roces con Antonio Lara, quien se anota en la carrera electoral. Ambos militan en el justicialismo, pero fuentes del entorno de ambos coinciden en señalar que la relación no está bien.
Iglesia, un departamento minero por excelencia, también tiene problemas entre sus referentes. Es que el diputado Jorge Espejo, que quiere ser intendente el año que viene, no es del agrado de Mauro Marinero, quien para el 2015 tiene su propio candidato, su hermano Marcelo. Aunque todos militan en el partido de las estrella, las aspiraciones políticas de los dirigentes ahora los mantienen separados.
Por último, está el caso de Valle Fértil. Aunque ambos dirigentes fueron en la boleta oficialista en el 2011, ahora hay diferencias entre el intendente Francisco “Pancho” Elizondo y el diputado Emilio Fernández. El primero no puede repetir su mandato, porque lleva dos períodos consecutivos en el cargo, mientras que el legislador se anota en la carrera para la jefatura comunal. No obstante, la encuesta en el departamento no lo favorece, porque recién aparece en el sexto lugar, con pocas chances de pelear los primeros lugares.

