Estuvo a unos pocos votos de ser gobernador de San Juan en 1987, fue varias veces presidente del radicalismo sanjuanino, le tocó encabezar la comisión reformadora de la Constitución provincial en 1986 y sus comprovincianos le dieron el respaldo para que fuera diputado nacional en 1989. Héctor Miguel Seguí, que hoy hubiera cumplido los 87 años de edad y fue uno de los exponentes de la vieja guardia radical, falleció ayer por una insuficiencia cardíaca y en medio de una descompensación generalizada con la que venía luchando desde hace varios días.
El viejo dirigente formó parte de un selecto grupo de sanjuaninos que supo ganarse el aprecio de sus seguidores y adversarios por el trabajo constante y el apego a las leyes.
Su estado de salud se había complicado en junio e incluso llegó a estar internado en la Clínica El Castaño, pero desde hace unos 10 días estaba en su casa de la avenida Central, donde ayer, sobre las 16,30, dejó de existir.
Hijo de José Seguí, comerciante, y de Carmen Fernández, docente, don Héctor Miguel nació, creció y se educó en San Juan, hasta que decidió seguir una carrera universitaria, que fue el estudio de las leyes.
Fue en San Juan que un profesor del Colegio Nacional le había hablado del radicalismo. Y cuando la vocación por la Abogacía lo llevó a Córdoba, conoció a un ex gobernador que lo deslumbró y le despertó el interés por la política: Amadeo Sabatini. Una vez recibido de abogado, regresó a San Juan y abrió su primer estudio jurídico con Juan Delfor Atan.
Estaba casado con Amanda Baistrocchi, su compañera de toda la vida. Ya militaba en su querido partido radical en el balbinismo. Eran épocas del Gobierno justicialista de don Ruperto Godoy, padre del actual senador nacional del mismo nombre.
Su primera candidatura llegó en el ’63. Pero la fórmula Seguí-Gerarduzzi no logró imponerse y el triunfo fue para don Leopoldo Bravo.
Tras el golpe militar del ’66, cuando lo derrocaron a Illia, vinieron épocas duras para la dirigencia política. La UCR funcionó entre las sombras durante las sucesivas dictaduras militares.
"Balbín nos instruía sobre la lucha del partido, cómo seguir trabajando en la clandestinidad. Habíamos dejado la casa partidaria, porque estaba prohibido, pero nos seguíamos juntando en otro lado", dijo en una entrevista en el 2010.
Pero la dictadura no fue del todo negativa para Seguí. "Hubo algunas cosas interesantes. Esas reuniones en Buenos Aires me permitieron conocer la riñonada del partido. Por La Rioja iba Galván, por Santiago del Estero iba Benjamín Zavalía, Perette por Santa Fe, Losada por Misiones, Raúl Alfonsín por provincia de Buenos Aires. Éramos los dos más jóvenes, con Alfonsín", recordó
Al lado de Seguí, además de Ricardo Colombo, militaban Mario Gerarduzzi, Gerardo Salvioli, Martín Riveros y un señor de apellido Palacio, padre de Rosa, la esposa del gobernador Gioja, Rosa Palacio. También militaba otro radical que tuvo hijos justicialistas: Ricardo Gioja. "Era un brillante funcionario de Hidráulica. Y no lo querían ascender los peronistas. Entonces un día, para ver si renunciaba, lo trasladaron a Jáchal. Y se fue con toda la familia", contó.
De esa época recordó una anécdota. Un día se lo encontró a don Eloy Camus en el centro y le dijo: "Che, negro, te he sacado dos muchachos". Esos muchachos eran César y José Luis Gioja.
"Con don Eloy siempre nos llevamos muy bien. Cada uno por su lado", recordó Seguí (ver Algunas…).
Cuando triunfó el radicalismo en las elecciones de 1983 y Raúl Alfonsín se convirtió en presidente, Seguí fue designado delegado del Ministerio de Acción Social en San Juan, que estaba a cargo de Ricardo Barrios Arrechea a nivel nacional.
Luego fue convencional constituyente en la reforma de la Carta Magna provincial en 1986 y le tocó presidir la Comisión Reformadora.
En 1987 volvió a ser candidato a Gobernador, con la fórmula Seguí-Moragues, pero volvió a ser derrotado. Y en 1989 el voto popular lo llevó a la Cámara de Diputados de la Nación.
De esa época recordó en la entrevista las peleas con el entonces ministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo. Y una picardía de José Luis Gioja. Como ambos eran diputados nacionales y tenían un cupo de jubilaciones para otorgar, cuando salió en San Juan con su hijo Diego a notificar los beneficios, se encontraron con que el Gobernador los había primereado y se había llevado los laureles por la ayuda.
Precisamente el gobernador Gioja, enterado ayer de la noticia, dijo que "fui diputado nacional en la misma época que él, la verdad es que era un caballero, muy buen tipo. Los dos integrábamos la Comisión de Hacienda y Presupuesto y juntos defendíamos los cupos de la Promoción industrial, siempre se preocupaba por la provincia. Me acuerdo que siempre era el primero en llegar a las reuniones de comisión. Tuvimos una excelente relación".
Hasta los últimos días estuvo rodeado por el afecto de su familia y de sus amigos, con quienes religiosamente todos los miércoles, y mientras su salud se lo permitió, se juntaba para comer un asado.
Sus restos son velados en su querido Partido Radical, en la avenida Córdoba casi Sarmiento, y serán sepultados hoy, a las 10, en el Cementerio Parque San José, sobre calle Lemos, entre 6 y 7, en Pocito.

