A pedido de los querellantes, el Jurado de Enjuiciamiento podría derivar todas las pruebas que constan en el proceso contra el juez Carlos Macchi a la Justicia Penal y la que debería entender es el jueza María Inés Rosselot. Pero es casi una fija que no continuará investigando en la megacausa de las expropiaciones. La magistrada está esperando ansiosa que la Anses le notifique la jubilación y si eso no ocurre en los próximos días y le envían la documentación, se apartará porque dice que le caben las generales de la ley. En Tribunales aseguran que ella advierte en la intimidad que es amiga de su colega suspendido, por lo que sería otro juez el que continúe con la instrucción del caso.
El Jurado de Enjuiciamiento tiene 30 días para emitir su sentencia, es decir para resolver si destituye o no a Macchi por las graves irregularidades que le endilgan en cinco juicios de expropiaciones en los que la provincia fue condenada a pagar cifras millonarias fuera de toda razonabilidad. Si lo declara inocente, el juez seguirá en su cargo. De lo contrario, deberá irse y quedaría en peligro de ser sometido a la causa Penal que tiene en sus manos Rosselot, donde ya hay 11 procesados.
Los querellantes en el Jury, el fiscal Eduardo Mallea y el titular de la Fiscalía de Estado, Guillermo De Sanctis, piden la destitución y que Macchi y un puñado de profesionales (entre ellos, peritos) sean investigados penalmente. Bajo la hipótesis de que el Jurado de Enjuiciamiento coincida con el planteo, el juez terminaría bajo la lupa de la Justicia Penal.
La continuidad de Rosselot depende, en primer término, de la celeridad de la Anses. Si el organismo termina el trámite antes de que le remitan la documentación que presuntamente involucra a Macchi, no tendrá más que irse y gozar del 82 por ciento móvil que la ley fija para los magistrados sanjuaninos.
Si las pruebas son remitidas cuando Rosselot todavía esté en su cargo, dará un paso al costado de la investigación. En su entorno aseguraron que tiene amistad con Macchi y ella hace tiempo que viene avisando que se excusará. En definitiva, por jubilación o por inhibición, dependiendo de los tiempos, no seguirá al frente de la megacausa que tanto revuelo levanta.
Existe la opción de que Rosselot acceda al beneficio previsional y que la Corte la convoque para seguir actuando hasta que sea designado el sucesor. Aunque en ese caso sería lo mismo, porque se excusaría en el caso de Macchi y seguiría tramitando sólo el resto de las causas que tiene en su Juzgado.
Lo cierto es que, siempre suponiendo que Macchi sea sometido al fuero Penal, será otro juez el que lo investigue. Pueden ser varios por una cuestión de subrogancia o quien reemplace a futuro a Rosselot.

