En el Juzgado de Instrucción Nº 5 se encontraron frente a frente la ex perito de Fiscalía de Estado Ana María Melvin y su colega Roberto Nievas. El profesional había declarado que la ingeniera le había confesado que tenía un arreglo con el abogado Santiago Graffigna, investigado por presuntas maniobras irregulares para que el Estado pagara de más, y ella lo negó rotundamente. En la audiencia, los dos mantuvieron sus dichos a raja tabla, aseguraron fuentes judiciales.

La jueza busca determinar quien dice la verdad y quien miente. Pasa que las versiones que dieron son totalmente contrapuestas. Nievas aseguró que fue a la casa de su colega y que ahí, escuchó la confesión. Cuando declaró en la causa dijo que Melvin le contó que tenía un arreglo con Graffigna y ayer ratificó cada palabra.

Melvin, por su parte, también mantuvo lo que dijo inicialmente. Aseveró que nada de eso es cierto y que nunca tuvo nada con Graffigna. La perito tasaba en nombre de la provincia los inmuebles expropiados y en el Gobierno sospechan que en algunos casos fijó precios exagerados, lo que podría haber ayudado a inflar los precios que pagó la provincia.

Para contrastar las versiones, la jueza le a Nievas que describiera la casa de Melvin donde supuestamente se reunieron. Según las fuentes, lo hizo y la profesional remarcó que había errores. Además, aseguró que Nievas nunca estuvo en el interior de su vivienda y que una vez la llevó después de una cena de Fiscalía de Estado.

El de ayer fue el primer careo. El viernes se llevará a cabo otro, entre Melvin y la ex jueza Myriam Bettio. Esta última, declaró que la perito le contó que sufrió presiones de Graffigna y el ex fiscal de Estado Pedro Quiroga para fijar valores más altos.