Sobre la hora, el radicalismo perdió no solo la posibilidad de cerrar una alianza en el distrito porteño sino también la chance de convertir a la Ciudad de Buenos Aires en un sostén para la candidatura presidencial de Ricardo Alfonsín. Alfonsín arrancó la campaña con la preocupación ante la falta de opciones auspiciosas en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad. En el primer caso, está tratando de solucionarlo con Francisco De Narváez. Para el segundo, no encontró salida y tendrá que competir con la diputada Silvana Giúdici en soledad, que no ha logrado captar la atención del electorado porteño.
El hijo del ex presidente siguió atento las gestiones en la Ciudad y la noche del martes, cuando se enteró que el socialismo finalmente cerró con ‘Pino’ Solanas, mostró su enojo a la cúpula porteña por no haber manejado las negociaciones con inteligencia.
Según supo DyN, la UCR porteña le habría ofrecido al socialismo incorporar un candidato a legislador en la segunda mitad de la lista, mientras que Proyecto Sur le habría propuesto figurar entre los primeros cinco lugares, lo que terminó de convencer al partido de Hermes Binner. El malestar también tuvo que ver con las presiones que surgieron desde el socialismo nacional para acordar con Solanas, en medio de las complicaciones que sufre el armado de la fórmula del frente para competir en las presidenciales y del amague de Binner con tomar su propio camino. El radicalismo se encamina así a repetir la historia del fracaso en la Ciudad, donde ahora solo cuenta con dos legisladores porteños -Rubén Campos y Claudio Presman- y dos diputados nacionales, Silvana Giúdici y el jefe del bloque, Ricardo Gil Lavedra. Queda en la memoria la nefasta experiencia del 2003, cuando también compitió sin alianzas con la fórmula Cristian Caram- Aldo Isuani que obtuvo el 1,89 por ciento de los votos, en la elección que se impuso Aníbal Ibarra.
