Una manifestación contra la minería irrumpió ayer en el acto que iba a encabezar la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en una plaza del Sur de la ciudad de La Rioja, tras lo cual la mandataria permaneció allí unos pocos minutos y suspendió el discurso que iba a pronunciar en el lugar en homenaje del asesinado obispo Enrique Angelelli.

Luego, Fernández de Kirchner admitió que en la plaza "las garantías (de seguridad) no estaban dadas, pero no por algo malo", dijo, ya que "sólo se registraron expresiones de afecto de muchos riojanos que quisieron saludarme o sacarse una foto", remarcó.

El acto por el obispo asesinado en la dictadura finalmente tuvo que realizarse en otro lado. La mandataria y su esposo, Néstor Kirchner, sin embargo, estuvieron unos momentos en la plazoleta del barrio Benjamín Rincón, en el Sur de la capital, viendo la escultura instalada en recuerdo del prelado riojano.

Pero tras la llegada de gran cantidad de manifestantes en medio de gritos, rápidamente la comitiva fue subida a los vehículos y partió hacia el Polideportivo local "Carlos Saúl Menem". Cecilia Matta, dirigente de las Asambleas Ciudadanas por la Vida de La Rioja, que rechaza los proyectos mineros a cielo abierto, dio la versión de su grupo sobre lo ocurrido. "Cuando llegaron Néstor y Cristina Kirchner no nos dejaban pasar, pero nosotros estábamos con nuestras pancartas y gritamos por el agua y la vida, en contra de la minería", remarcó, tras lo cual rápidamente las comitivas oficiales regresaron a sus vehículos y partieron del lugar.

Por su parte, el subsecretario de Prensa y Difusión de la provincia, Luis Solorza, admitió que el discurso de la presidenta iba a pronunciarse "directamente en el Polideportivo", donde estaba prevista la entrega de laptops para escuelas.