Cristina Kirchner bajó del helicóptero oficial en los jardines de la bodega de los españoles de Belasco y Baquedano -en Perdriel, a unos 35 kilómetros de Mendoza, al sur de la ruta a Chile- y sin detenerse a admirar los increíbles viñedos de Malbec que rodean la moderna bodega, entró al salón donde suelen dormir las vasijas. Coqueta y con sus clásicos gestos para preservar la elegancia, la presidenta llamó desde el atril a unos 800 empresarios que la aguardaban expectantes en el denominado "Agasajo a las Fuerzas Vivas" de la Vendimia, a "enfrentar con entereza esta crisis global que no hemos provocado nosotros". Antes, minuciosa, había repasado lo que trajo para la fiesta: la rebaja de las retenciones a la exportación vitivinícola (50 % menos); la garantía de la Nación al préstamo de 50 millones de dólares del BID y los 44 millones de pesos en partidas para la fruticultura y el desarrollo ganadero, entre otras cosas (ver paginas 2 y 3). Tras algunos aplausos, les reiteró a los bodegueros que "el Estado renueva su vocación de apoyarlos política y financieramente, para sostener la producción y el trabajo, pero es necesario que la mejora llegue a toda la cadena".

Momentos antes, Angel Vespa -presidente de Bodegas de Argentina, anfitriona del agasajo- había rescatado el plan estratégico que se dio la vitivinicultura -el PEVI- y la mesa institucional de la COVIAR, "donde estamos todos los sectores involucrados". Y luego cargó contra el incremento en el valor de los insumos y en la pérdida de la rentabilidad. Dijo Vespa ante la atenta mirada de Cristina -que se abanicaba permanentemente- que "preocupa lo referente a la infraestructura, la falta de vías de comunicación y de energía", poniendo luego énfasis en reclamar acuerdos comerciales con los países y bloques económicos que son destino de nuestras exportaciones. Se quejó, por cierto, de la inseguridad, al que llamó "un asunto traumático y sensible para todas las empresas". El presidente de los grandes bodegueros cerró con una aspiración: "Consolidar para la vitivinicultura políticas estables en el tiempo, con condiciones que incentiven la inversión".