El gobierno, a través del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y referentes de partidos de la oposición, profundizaron ayer la polémica sobre las declaraciones del ex presidente y posible candidato del oficialismo en 2011, Néstor Kirchner, quien acusó a la "justicia" de "atarle las manos" al gobernador Daniel Scioli en políticas de seguridad.

Fernández, en línea con los dichos formulados el jueves pasado por Kirchner, aseguró que quien le "ata las manos" al gobernador Scioli es "la Justicia, no la política" y volvió a cuestionar el proyecto para prevenir las "salideras" bancarias aprobado por Diputados.

Desde la oposición, en cambio, el precandidato presidencial del Peronismo Federal, Eduardo Duhalde; el candidato a gobernador de ese sector, Francisco De Narváez; la titular del GEN, Margarita Stolbizer y el presidente de la UCR bonaerense, Miguel Bazze, responsabilizaron a Kirchner y al gobierno nacional de trabar una política integral de seguridad en el país y limitar a provincias con la concentración de los recursos.

Mientras, Scioli mantuvo un hermético silencio tras escuchar desde el escenario en un acto del PJ realizado el jueves en la noche en el barrio de La Boca, lo que algunos desde la oposición interpretaron como un "reto" de Kirchner cuando lo instó a que "diga, sin miedo, quién le ata las manos" en seguridad.

Colaboradores de Scioli atribuyeron el silencio del gobernador a "una situación emocional" generada a partir del difícil estado de salud de un amigo periodista. Desde el gobierno nacional, fue el jefe de Gabinete el "encargado de aclararlo". "No soy un vocero de Néstor Kirchner ni interpreto la hermenéutica de Néstor Kirchner", indicó Fernández, pero luego aclaró que llamó a Scioli "porque me sonó mal la forma en que se dijo" que "tenía las manos atadas" para enfrentar al delito.