La decisión de rescindirle el contrato a la empresa MIKITA, la encargada de radiar con sus grúas los vehículos mal estacionados en la Capital que se materializó en la sesión de ayer del Concejo Deliberante, se interpretó en el ambiente político como la primera reacción de la administración de Marcelo Lima por la decisión de los concejales bloquistas de no acompañar la declaración de la emergencia laboral. Esta última, era una herramienta que necesitaba el jefe comunal para recuperar el control de los servicios municipales y restarle capacidad de maniobra al gremio, pero los dos ediles bloquistas se opusieron, a lo que luego se sumaron las ácidas críticas del ex intendente Enrique Conti.
Cuando los concejales del partido de la estrella de Capital rechazaron y cuestionaron la ordenanza clave que impulsaba Lima en medio de un duro conflicto con el gremio, en su momento se atribuyó el desencuentro a que la línea bloquista de Enrique Conti, enemigo del acuerdo político con el giojismo, estaba jugando a romper la alianza.
A eso se sumó que Conti, en declaraciones en Radio Colón, calificó a la gestión de Lima como de muy "deficiente", palabras que no cayeron nada bien en el entorno del intendente.
Y hasta ahora no habían habido reacciones, pero eso fue hasta ayer. En una decisión que ya había adelantado Lima, sus concejales impulsaron la rescisión del contrato con MIKITA, que había sido suscripto durante la gestión de Conti en 2007 y en el que el bloquismo tenía mucho interés.
Así, a menos de un año de que expire el contrato de la comuna con MIKITA, el Gobierno municipal decidió prescindir de su servicio de manera anticipada por considerarlo muy oneroso. Y acordaron con la empresa una salida consensuada que significa que en un plazo de 100 días la empresa le cederá al municipio las dos grúas para hacer el trabajo de remoción. Y que también le facilitará el comodato gratuito, es decir el uso, del predio que actualmente se utilizada como playa de remoción, ubicado en el lateral de Circunvalación. En caso contrario podía recibir una sanción por abandono anticipado del servicio.
En febrero del 2007, Conti, firmó un contrato con MIKITA para la remoción de vehículos mal estacionados en el microcentro sanjuanino. La concesión fue por cuatro años, que podían prorrogarse o interrumpirse. La municipalidad debía pagar 22.000 pesos mensuales por el trabajo de cada una de las dos grúas que disponía la empresa (44.000 pesos en total), y un porcentaje de lo que se cobrara por remoción y estadía.
Pero desde aquel entonces los valores nunca se actualizaron y la empresa empezó hace un año a pedir una actualización de los montos. Vinieron negociando hasta ahora. Y justo cuando empezaron los roces por el voto de los dos concejales bloquistas, Alejandro Bravo y Miguel Pérez, vino la decisión de apurar la rescisión del contrato. Incluso Bravo ayer no estuvo en la sesión y en el Concejo dijeron que estaba de viaje en Buenos Aires.

