El ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, defendió ayer la decisión de comprar para la nueva Policía Metropolitana pistolas eléctricas de inmovilización, consideradas por Naciones Unidas y Amnistía Internacional aptas "como método de tortura". El gobierno nacional, por medio del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, censuró ese tipo de equipamiento policial y advirtió que está "en contra" de su utilización "en protestas sociales".
Montenegro sostuvo que la Ciudad adquirió sólo para "prueba cinco pistolas (modelo Taser X26) con descarga eléctrica de bajo amperaje, que no puede provocar lesión" y resaltó que fuerzas policiales de Miami, París, Chicago o Nueva York, entre otras, cuentan con ese armamento. "Yo las conozco, son herramientas de uso no letal", sentenció Fernández.
