En la tercera jornada de este año del llamado megajuicio, el proceso por presuntos delitos de lesa humanidad cometidos por militares retirados en San Juan, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal accedió a un pedido de los fiscales Mateo Germán Bermejo y Dante Vega para que la Policía Federal envíe los legajos personales de cinco ex integrantes de la Fuerza. Se trata del jefe de la Federal en la provincia, Horacio Nieto, y de los ex oficiales Américo Falcón, Alejandro Felerini, Eladio Pereira y Celso Bruno.

Estos nombres figuran en un acta del Ejército confeccionada después del procedimiento realizado por las fuerzas de seguridad en octubre de 1976 en el que primero fue herido y luego murió Daniel Russo, un dirigente vinculado a la Organización Montoneros, por el caso de María Ana Erize. La investigación apunta a determinar su participación o no en la muerte del dirigente.

En la audiencia de ayer continuó prestando su declaración testimonial el docente José Casas, quien relató su detención, primero en la Central de Policía, y después la sesión de tortura en el Penal de Chimbas.

Por su militancia estudiantil y en el Partido Comunista, Casas fue detenido en la noche del 20 de abril de 1976 por dos integrantes de la Policía de San Juan, que lo llevaron a la central, de la calle Entre Ríos. Allí fue primero interrogado y luego pasó dos días en los calabozos, aunque dijo que no lo golpearon.

Lo peor vendría cuando lo llevaron al Penal de Chimbas y se encontró, entre otros detenidos, con Víctor Carvajal, Enrique Zarazúa, Juan Neffa, Marta Elizondo, José Soria Vega, Raúl Cano, Jorge Méndez, Juan Carlos Salgado, los hermanos José Luis y César Gioja y Elías Alvarez.

Contó que todos los días había una lista de los que iban a ser torturados, ‘hasta que un día me tocó ser nominado‘.

‘Lo que me ha permitido vivir y no quebrarme es que no batí a ningún compañero‘, dijo Casas. Y relató que eran tantos los golpes que recibió en la tortura que en el interrogatorio ‘hasta pensar era doloroso, pero había que pensar porque de eso dependía vivir‘.

Casas logró identificar a dos de los acusados, porque dijo que vio en el Penal a Jorge Olivera y a Osvaldo Martel.