Tres personas fueron detenidas y cientos de tachos y bolsas con precursores químicos fueron secuestrados en 19 allanamientos en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, en una investigación por Yectafer adulterado cuya aplicación causó en 2004 la muerte de tres embarazadas.
Un comerciante, su esposa y un bioquímico quedaron detenidos en dos allanamientos efectuados en los barrios porteños de Flores y Mataderos, donde hallaron grandes cantidades de precursores químicos vencidos, sin rotular y sin las medidas de seguridad adecuadas.
Los procedimientos fueron ordenados por el juez federal Norberto Oyarbide en el marco de la causa por la adulteración de un medicamento a base de hierro -Yectafer complex-, por la que murieron tres mujeres y otras 32 estuvieron gravemente enfermas.
En los allanamientos encontraron "cianuro de sodio, ácido sulfúrico, anhídrido acético, cloroformo, sulfato de zinc, alcohol etílico, alcohol butílico, sulfato de magnesio, entre otros precursores químicos que se utilizan en la fabricación de medicamentos", dijo el comisario Néstor Roncaglia, quien encabezó los operativos.
El jefe policial señaló que el procedimiento más importante fue realizado en la calle Salado 3975 de la localidad bonaerense de Laferrere, en el partido de La Matanza.
Allí descubrieron un depósito de 8 por 20 metros con unos cien tachos y bolsas que contenían precursores químicos, almacenados en forma clandestina, sin las medidas de seguridad necesaria y sin la documentación que avale su procedencia. Roncaglia precisó que la causa por el Yectafer es "paralela a la que también lleva Oyarbide respecto a los medicamentos adulterados", en la que está involucrado el propietario de la droguería San Javier, Néstor Lorenzo.
Lorenzo era el proveedor de la obra social de los bancarios y no se descarta que, a medida que avance la investigación, otras obras sociales aparezcan vinculadas a la causa.
Oyarbide calificó ayer de "increíble" la cantidad de remedios adulterados y químicos encontrados en los allanamientos y las maniobras de los delincuentes para intentar ocultarlos.
"Hay depósitos increíbles por el volumen de los medicamentos, todos vencidos" dijo el juez y puntualizó que los participantes de la maniobra habían intentado ocultar los medicamentos bajo tierra. "Pero se los encontré", apuntó.
La causa por el Yectafer adulterado saltó a la Justicia y a la prensa por la muerte de Verónica Díaz, de 22 años, el 23 de diciembre de 2004 en la ciudad rionegrina de Viedma, y de otras dos mujeres en Entre Ríos.
Díaz estaba embarazada y seguía un tratamiento por anemia en el hospital Artímides Zatti, de Viedma, donde los médicos le aplicaban Yectafer complex, utilizado habitualmente para compensar la merma de hierro en el organismo durante la gestación.
A los cuatro días de la última dosis la joven tuvo vómitos, perdió el conocimiento y murió sin que le diagnosticaran ninguna enfermedad, más allá del déficit de hierro en sangre.
