El ex jerarca de la dictadura, Luciano Benjamín Menéndez, recibió ayer la cuarta condena a prisión perpetua, cuando el Tribunal Oral Federal de Tucumán (TOF) lo halló culpable por una veintena de crímenes ocurridos en el régimen militar que usurpó el poder entre 1976 y 1983.

En el marco del juicio en el cual, por primera vez, aparecieron registros escritos sobre el destino final que tuvieron los detenidos ilegales, el Tribunal también condenó a perpetua al ex jefe de la policía tucumana Roberto Heriberto "El Tuerto" Albornoz, quien perdió el beneficio de la prisión domiciliaria y fue de inmediato remitido a la cárcel común Villa Urquiza. También fue condenado a 18 años de encierro (y enviado a la cárcel) el ex policía Luis De Cándido, a quien responsabilizaron por asociación ilícita agravada, violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad y usurpación de inmueble. Precisamente, su hermano Carlos, también juzgado en el debate oral, recibió tres años de prisión de ejecución condicional por haber usurpado una casa que pertenecía a una de las víctimas del terrorismo de Estado.

Familiares de víctimas celebraron la condena impartida ayer por la tarde en los tribunales federales de Tucumán, hasta donde había sido trasladado especialmente Menéndez -ex jefe del otrora poderoso Tercer Cuerpo de Ejército-, quien en las próximas horas volverá a Córdoba para seguir siendo juzgado en otro proceso junto al dictador Jorge Rafael Videla.

Desde el 16 de febrero el TOF de Tucumán analizaba la responsabilidad de Menéndez, Albornoz y los hermanos De Cándido en crímenes cometidos en el centro clandestino de detención que funcionó en la Jefatura de Policía de San Miguel de Tucumán.

Este debate tuvo una particularidad: Juan Carlos Clemente, ex militante peronista que estuvo detenido y cuya esposa permanece desaparecida, y que luego fue policía, se presentó como testigo y aportó como prueba listas de detenidos confeccionadas en 1977 por Inteligencia de la Policía de Tucumán, donde figuraba cuál había sido el destino que había tenido cada una de las víctimas.

Según explicó Clemente al tribunal, en aquel momento se había ganado la confianza de sus carceleros para acceder a la información secreta.

El tribunal dio ayer el veredicto a perpetua y postergó la decisión sobre cómo deberá cumplir la condena. Aunque avalaron un eventual arresto domiciliario, el ex jerarca ya está obligado a cumplir cárcel común en otra de las condenas anteriores.