A un buen trecho de distancia de las elecciones, los peronistas de Rivadavia decidieron meter la interna en el freezer y amansar el agua que en los últimos días se agitó con fuerza. Lo hicieron después que interviniera José Luis Gioja, que con espíritu de líder les pidió que no adelanten la disputa por la Intendencia del año que viene y que trabajen juntos, sin peleas públicas. El acuerdo salió el martes en la noche, en una tensa y fugaz reunión que mantuvieron en la Junta Departamental.

La bomba en el peronismo rivadaviense había estallado en los últimos días. Marcelo Delgado, que quiere ser candidato a intendente, cuestionó el sábado la gestión de la actual jefa comunal y social del PJ en el Frente para la Victoria, Ana María López. Y Moisés Lara, el presidente de la Junta del departamento, cruzó con dureza 48 horas después a su compañero de partido.

Frente a la escalada que se avecinaba, fuentes calificadas aseguraron que Gioja, que preside el PJ provincial, habló con los principales referentes del departamento y que sus palabras sirvieron para desarticular cualquier nuevo estallido en la propia tropa. Todos se alinearon al pedido, con un implícito tono de orden, del líder. Lara convocó a una reunión en el local que está frente al chalet Cantoni, sobre Libertador, para el martes en la noche, hubo asistencia casi perfecta y en tan sólo unos minutos, quedaron en guardar silencio y bajar la pelota hasta que llegue el momento de lanzar la puja por los cargos municipales que se deben renovar en 2015.

Tan es así, que ayer Lara, Alvarez y Delgado le dijeron a este diario que no van a hacer declaraciones. Pero fuentes partidarias aseguraron que en el meeting acordaron seguir la línea que les marcó Gioja y evitar, al menos públicamente, mostrar fisuras internas. No es lo mismo que sellar la paz. A juzgar por los dichos que salen de la misma fuerza, quedaron heridas y se disimularán. Y si no hay otra alternativa, los efectos podrían reaparecer en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) previstas para que cada partido o frente defina a sus candidatos.

El contexto que se ve en el departamento ayudó a acercar la calma. Los propios justicialistas juzgan que mientras el PJ rivadaviense arde, el basualdista Fabián Martín encabeza las encuestas con un 23,3 por ciento de preferencia para ser el próximo intendente, según revela una medición que hizo hace poco el Instituto de Opinión Pública y Proyectos Sociales (IOPPS) para este diario. Y segunda está López (20,8 por ciento), que quiere la reelección y que aunque es aliada, llegó ganándole las PASO a un peronista y en nombre de su propio partido, Popular Participativo.

La llama se había encendido con fuerza en un par de días. Delgado dijo el fin de semana en declaraciones a Radio Sarmiento que la gestión de Ana María no represente el interés peronista y que aún no sale de los pequeños problemas. Y el lunes, Lara salió con los tapones de punta en dirección a Delgado, al afirmar que es un “advenedizo de la política” y acusarlo de tener una “descarnada ambición personal”. En el medio, la actual intendenta también le respondió con munición gruesa.

Por ahora, en la línea de partida por el PJ de Rivadavia está Delgado, mientras que Elías Alvarez, que también tenía intenciones de ir por el municipio, desistió y con su equipo apoyará al primero. Cualquier peronista que quiera llegar a la batalla final por el cargo de intendente pareciera que deberá medir fuerza en las PASO. Ana María quiere un mandato más y ya dijo que jugará en esa instancia y no hay que dejar de contar a José Soria y Jorge Abelín, que como socios del Frente para la Victoria no ocultan sus ganas de dar pelea por regresar al sillón (ver recuadro).