A horas de desarrollarse las primarias que dejaron al candidato presidencial de UDESO, Ricardo Alfonsín, en un segundo lugar y a casi 40 puntos de la presidenta Cristina Fernández, en la UCR comenzaron los pases de facturas por la baja performance del diputado nacional, mientras entre el duhaldismo reinó el silencio.
Desde Mendoza, el vicepresidente Julio Cobos pidió ayer que el radicalismo haga una “autocrítica”, mientras que el histórico dirigente radical, Federico Storani, culpó al acuerdo electoral sellado entre Alfonsín y el candidato a gobernador bonaerense, Francisco De Narváez por la derrota en las urnas y aseguró que en ese armado “hubo un oportunismo muy marcado que se pagó carísimo”.

La fórmula presidencial integrada por Alfonsín y Javier González Fraga, se ubicó en un segundo lugar, con el 12,17% de los votos, apenas superando por 1500 votos al candidato de la Alianza Frente Popular, Eduardo Duhalde y a casi 40 puntos de la Presidenta, quien logró superar la barrera del 50 por ciento de los sufragios.

Según confirmaron fuentes partidarias a Télam, por la tarde, la plana mayor del alfonsinismo se reunió en el departamento que tenía el fallecido ex presidente, Raúl Alfonsín, para analizar los comicios y para replantear la estrategia de campaña de cara al 23 de octubre.

Una de las principales espadas de Alfonsín, el senador Gerardo Morales, evaluó que habrá que “corregir estrategias y afinar algunas situaciones para ver cómo se llega a octubre”, al tiempo que admitió que la escasa diferencia entre Alfonsín, Duhalde y el candidato de Frente Amplio Progresista, Hermes Binner, “complica las cosas para octubre”.

Mientras en la UCR se movió el avispero, Eduardo Duhalde se llamó a silencio y se recluyó en familia. Sus colaboradores contaron que pasó el día junto a su esposa, Hilda Chiche Duhalde e hijos en su casa de San Vicente.

En tanto, dirigentes cercanos al expresidente, se reunieron ayer para terminar de evaluar los resultados y empezar a diagramar una estrategia de cara a octubre. En el Frente Popular era generalizada la incredulidad por la victoria arrasadora de CFK.