La oposición salió ayer a rechazar la lectura que realizó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobre el resultado de las elecciones del último domingo, instó al Gobierno a que reconozca el "mensaje de disconformidad" y pidió una rápida reacción para evitar "problemas de gobernabilidad".

En conferencia de prensa, la jefa de Estado buscó justificar el lunes pasado la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, pero la oposición la interpretó como un "voto castigo" que obliga al Gobierno nacional a repensar la estrategia para los dos años que quedan de su mandato.

La diputada electa y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, sostuvo ayer que "el abismo se está ahondando entre el pueblo" y la Presidenta, al tiempo que estimó que si "no reconstruye los puentes" con la sociedad "tendrá enormes problemas de gobernabilidad".

"Si esta señora no reacciona en una semana más, va a tener enormes problemas de gobernabilidad. Tiene que darle una explicación al pueblo. Tiene que decir cómo va a reconstruir la confianza y si esto no sucede, el Gobierno tiene problemas gravísimos", insistió Carrió a 48 horas de los comicios legislativos.

Carrió, que obtuvo un tercer puesto en la elección porteña que casi la deja afuera del Parlamento, reiteró que no es su "objetivo" disputar la Ciudad de Buenos Aires de aquí en adelante y recordó que el Acuerdo Cívico y Social tiene "un piso para una elección presidencial del 30 por ciento de los votos".

Así, la chaqueña dejó entrever que aún no deja de lado sus aspiraciones para el 2011, aunque también dijo que "cualquiera sea el candidato" que se elija para dentro de dos años, tendrá el respaldo de la "fuerza que va a competir por el futuro de la Nación".

Cuando se le preguntó si el candidato presidencial que el ACyS tendrá para 2011 podría ser el hoy vicepresidente Julio Cobos, Carrió respondió: "El pueblo va a decidir. Lo mejor que puedo hacer es salir de esa disputa para no generar ningún conflicto", remarcó.

También realizó su interpretación sobre los comicios el ex ministro y ex candidato presidencial Roberto Lavagna, quien opinó que el Gobierno sufrió "una derrota importante" y consideró que buena parte del electorado expresó su "disconformidad con la manera de gobernar" a través de un "voto castigo".

Tras advertir que el país "está en recesión" y pedir cambios en el "rumbo" económico, el ex funcionario estimó que en las elecciones los argentinos manifestaron su rechazo a "una forma de gobernar muy alejada de buscar el diálogo" y a los "choques permanentes contra el campo y la industria".

Desde el sector rural, el titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, le pidió al oficialismo que se "haga cargo del plebiscito" que significó la derrota en las elecciones y mostró su "asombro" por el análisis que realizó la mandataria el lunes en la Casa Rosada.

El dirigente evaluó que "hay un mensaje del 70 por ciento de la población contra la forma de gestión de la política y con claros ganadores en aquellos que buscaron el consenso".

Otro que se expresó "sorprendido" fue el diputado electo de Proyecto Sur Fernando "Pino" Solanas, ya fue mencionado dentro del grupo de posibles aliados del kirchnerismo en el futuro.

En ese contexto, negó enfáticamente un posible acercamiento al Gobierno nacional, y recordó que hasta el día mismo de los comicios, para el oficialismo "éramos una porquería".