Tras sufrir un ataque cardíaco, el ex militar carapintada Mohamed Alí Seineldín murió ayer a los 75 años.
Protagonista de dos alzamientos contra los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, Seineldín cobró gran notoriedad tras liderar el último de esos dos motines carapintada, que a su vez fue el último intento de golpe militar: se trata del que ocurrió en diciembre de 1990, que causó 14 muertos y por el que fue condenado a reclusión perpetua, pena que cumplió parcialmente hasta el indulto de mayo de 2003.
La muerte del ex militar, que había sido indultado en 2003 por el entonces presidente Eduardo Duhalde, se produjo ayer por la tarde luego de un episodio cardíaco ocurrido en las oficinas donde trabajaba en Capital Federal.
"Seneldín se desplomó en su oficina y llegó muerto al Sanatorio Otamendi", informó un allegado al ex coronel fallecido, veterano de la Guerra de Malvinas y líder del alzamiento militar de 1990 contra el gobierno de Carlos Menem.
Según allegados del ex militar, Seineldín "no venía padeciendo problemas de salud y cerca de las 15 comenzó a sentir un dolor muy fuerte en el pecho, tras lo cual cayó al piso en la misma oficina donde trabajaba".
El ex militar fallecido fue, junto al ex coronel Aldo Rico, una de las máximas expresiones políticas del movimiento de militares carapintadas que buscaron resistir las investigaciones sobre violaciones a derechos humanos en los mandos intermedios del Ejército, mientras intentaron cambiar la cúpula castrense en los primeros años de la democracia.
Protagonizó dos alzamientos contra presidentes democráticos y en 1990 fue condenado a muerte, en una pena conmutada por cadena perpetua, tras asumir la jefatura de una rebelión militar en la que murieron 14 personas, cinco de ellas civiles. Mientras estaba detenido falleció uno de lo hijos y en la actualidad vivía con la esposa y una hija.
El ex coronel tuvo una etapa de gran prestigio militar por su participación en la guerra de Malvinas, de la que derivó un halo de virtual héroe por sus acciones como comando ante las fuerzas británicas. También había participado en la preparación de las huestes militares que lucharon contra la guerrilla en los años 70, en particular en la provincia de Tucumán.
Seineldín gustaba presentarse como un nacionalista de tendencia conservadora contrario a los militares "liberales" que comandaban las fuerzas durante la dictadura y exhibía una fuerte espíritu antinorteamericano.
Tras ser ascendido a coronel en 1984, fue designado agregado militar en la embajada argentina en Panamá, desde donde tomó contactos con el entonces presidente Manuel Noriega.
Regresó a Argentina y en 1988 lideró desde el cuartel de Villa Martelli una rebelión carapintada contra Alfonsín, en la que se rindió tras llegar a un aparente acuerdo con el jefe del Ejército y pronto tomó contacto con el candidato justicialista a la presidencia, Carlos Menem, de quien pasó a ser un virtual asesor militar informal.
Sin embargo, el vínculo con Menem terminó por resquebrajarse por promesas incumplidas y el 3 de diciembre de 1990 Seineldín se hizo cargo de una rebelión carapintada, con un gran despliegue de violencia.
