En el cerro de escombros y basura que la minera Los Pelambres armó en parte de suelo calingastino sin autorización se encuentran unos 470 neumáticos desgastados por las grandes movilidades que se utilizan en la actividad. La empresa aceptó ayer retirarlos como parte de un esquema de tratamiento ambiental de la llamada escombrera para evitar riesgos de contaminación, además de someterse a auditorías locales e internacionales.
Según el fiscal de Estado, Guillermo De Sanctis, y fuentes judiciales, el compromiso de la firma se dio en el marco de la audiencia de mediación que se celebró en el Juzgado Federal Nº1. En la práctica, implica un acatamiento de la cautelar que había dispuesto el mismo Tribunal para que la firma se hiciera cargo y controlara los residuos, y de las medidas que pidió Fiscalía de Estado de la provincia. Queda pendiente resolver si la firma trasandina será obligada a remover la escombrera, como lo piden las partes que intervienen en el proceso.
El compromiso asumido por Los Pelambres (que deberá quedar plasmado en un acta en la próxima audiencia del 10 de agosto) era prioritario para el Gobierno, dado que apuesta a evitar que la escombrera se convierta en un foco de contaminación.
Sucede que ante una lluvia que entre en contacto con ese tipo de roca, el agua que se filtre puede tener un contenido ácido.
El otro actor principal es el grupo Glencore, quien radicó la demanda hace un año por daños y perjuicios debido a que los residuos fueron arrojados en la zona donde planea llevar a cabo la explotación del emprendimiento minero El Pachón. La empresa apunta todos sus cañones a que Los Pelambres saque totalmente la escombrera, postura con la que concuerda la gestión giojista. Sin embargo, la firma chilena viene manifestando su rechazo a ese planteo. Así, será el juez Miguel Gálvez el que definirá sobre la remoción de la basura.
De Sanctis dijo que Los Pelambres aceptó sacar unos 470 neumáticos en desuso que fueron dejados en el lado argentino, mientras que aislará y tratará ambientalmente al resto de la escombrera. Esto es, generar drenajes para controlar el agua que pueda llegar a escurrirse y tapar los residuos con materiales que los conviertan en inertes. Además, la compañía chilena estará sujeta a monitoreos de agua por parte del Instituto de Investigaciones Hidráulicas de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ y la auditoría del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Según manifestó, la firma chilena presentará un plan de trabajo dentro de 15 días. El fiscal de Estado indicó que hay predisposición para que el Gobierno entregue los permisos para que Los Pelambres haga las tareas en suelo sanjuanino.

